“Buscamos beneficiar a trabajadores con incrementos superiores al salario mínimo, además de implementar bonos, incentivos y vales de despensa para quienes aún están en el rango mínimo, como meseros y cantineros”, explicó Machuca.
El salario mínimo para 2025 quedó fijado en 278.80 pesos diarios, lo que representa un ingreso mensual de 8,364 pesos. Sin embargo, los sindicatos buscan superar este nivel, apuntando a remuneraciones mayores a 300 pesos diarios en sectores estratégicos.
El sector empresarial ha mostrado reservas respecto al aumento propuesto. Julio Villarreal Zapata, presidente de la CANIRAC, reconoció que aunque un alza salarial beneficia a los trabajadores, también genera desafíos para las empresas, particularmente en un entorno inflacionario.
“El aumento al salario mínimo no garantiza una mejora en las condiciones de vida si las empresas enfrentan alzas de costos y deben ajustar sus presupuestos. Esto podría repercutir en el consumidor final con precios más altos”, expresó Villarreal.
Por su parte, Sergio León Cervantes, presidente de Empresarios por Quintana Roo, subrayó la importancia de aumentar el poder adquisitivo en lugar del salario.
“No se trata solo de ganar más, sino de que el ingreso permita adquirir una canasta básica sin recurrir a ingresos adicionales”, señaló León.
La negociación salarial llega en un momento crucial para la economía de Quintana Roo, altamente dependiente del turismo y servicios. Los sindicatos argumentan que un aumento significativo incentivará el bienestar de los trabajadores, mientras que los empresarios advierten de ajustes necesarios para mantener la sostenibilidad operativa.
Se espera que las negociaciones entre ambas partes definan no solo los incrementos salariales, sino también las medidas complementarias, como bonos e incentivos, que mitiguen los posibles impactos inflacionarios y equilibren las expectativas laborales y empresariales.