Estudio de Oxford advierte que la IA en salud genera riesgos de diagnóstico y no supera métodos tradicionales de consulta.
Tecnología (Marcrix Noticias) – La investigación fue publicada en la revista Nature Medicine. El estudio revela que sistemas como ChatGPT no superan a los métodos de búsqueda tradicionales. El Oxford Internet Institute lideró este importante análisis clínico.
Los expertos evaluaron modelos lingüísticos de gran tamaño frente a casos reales. Participaron casi 1,300 médicos en escenarios simulados de diversa complejidad. Los resultados demostraron una brecha entre el rendimiento teórico y la práctica real.
Limitaciones de la inteligencia artificial en medicina
El informe detalla fallos críticos en la detección de urgencias médicas. Muchos sistemas no logran identificar cuándo un síntoma requiere atención inmediata. La doctora Rebecca Payne señaló que la tecnología no está lista para este rol.
“Los pacientes deben ser conscientes de que preguntar a un modelo de lenguaje puede ser peligroso”, afirmó Payne. Los diagnósticos erróneos representan el riesgo principal para los usuarios. La falta de contexto humano dificulta que la máquina ofrezca respuestas precisas y seguras.
Evaluación insuficiente de los sistemas actuales
Andrew Bean, autor principal, destacó la necesidad de realizar ensayos más robustos. Los métodos de validación actuales no consideran la interacción humana compleja. Muchos participantes no supieron qué información proporcionar a la tecnología.
Esta falta de claridad genera recomendaciones mixtas que confunden al paciente. El estudio sugiere que la inteligencia artificial en medicina requiere un estándar de evaluación superior. Actualmente, las pruebas de referencia no reflejan la realidad de una consulta clínica.
Seguridad del paciente y futuro digital
El profesor Adam Mahdi comparó la validación de la IA con la de nuevos fármacos. “No se puede basar únicamente en pruebas estandarizadas para el uso público”, explicó el académico. Se requieren pruebas rigurosas con usuarios reales en entornos de alto riesgo.
Por ahora, los investigadores recomiendan mantener la consulta tradicional. La tecnología debe complementar la labor médica, no intentar reemplazarla. La seguridad del paciente depende de una supervisión humana constante y calificada.
