Se trata de una zona sísmica del Pacífico mexicano donde no ha ocurrido un gran terremoto en más de un siglo.
Ciudad de México (Marcrix Noticias).- La Brecha de Guerrero es uno de los segmentos sísmicos más vigilados del país debido a su potencial para generar un terremoto de gran magnitud. Se localiza en la costa del Pacífico mexicano, entre Acapulco y Petatlán, y destaca por una característica clave: no ha registrado un sismo mayor desde principios del siglo XX.
Este prolongado periodo sin liberación significativa de energía ha convertido a la zona en un punto de atención permanente para la comunidad científica, al tratarse de un área activa desde el punto de vista tectónico.
La Brecha de Guerrero se encuentra en una región donde interactúan dos grandes placas tectónicas: la placa de Cocos y la placa de Norteamérica. En este tramo del litoral, la placa oceánica se introduce por debajo del continente en un proceso conocido como subducción.
Este tipo de interacción es responsable de gran parte de los sismos que se registran en México, particularmente en la franja costera del Pacífico.
Antecedentes sísmicos en la Brecha de Guerrero
De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional, entre los años 1899 y 1911 se registraron al menos cuatro terremotos en esta zona, con magnitudes estimadas entre 7.5 y 7.8.
Desde entonces, no se ha documentado un evento de gran magnitud en ese segmento específico, lo que implica que han transcurrido más de 100 años sin una liberación importante de energía tectónica.
Especialistas explican que la ausencia prolongada de sismos mayores permite que la energía se acumule gradualmente en la zona de contacto entre placas. Esta acumulación no desaparece con el tiempo y, eventualmente, debe liberarse mediante un evento sísmico significativo.
El SSN ha señalado que, conforme aumenta el tiempo sin un sismo mayor, también se incrementa la probabilidad de que ocurra uno, aunque sin que sea posible determinar cuándo sucederá.
¿Por qué la Brecha de Guerrero es considerada de alto riesgo?
Guerrero concentra cerca del 25 por ciento de la sismicidad nacional y la Brecha de Guerrero es el segmento de subducción más cercano al Valle de México. Esta proximidad representa un factor de riesgo adicional para zonas densamente pobladas.
Históricamente, sismos ocurridos en esta región han provocado afectaciones importantes a cientos de kilómetros de distancia, lo que refuerza la necesidad de monitoreo constante y análisis continuo.
El Servicio Sismológico Nacional ha reiterado que no existen métodos científicos capaces de predecir con precisión la fecha, lugar o magnitud de un sismo. Las estimaciones actuales se basan en análisis estadísticos y observación histórica, no en predicciones exactas.
Ante este escenario, los especialistas insisten en la importancia de la prevención, el reforzamiento estructural y la preparación ciudadana como las principales herramientas para reducir riesgos ante un eventual sismo de gran magnitud asociado a la Brecha de Guerrero.
