PRI abre la puerta a coalición opositora con Movimiento Ciudadano en Campeche
El PRI reconoce su debilidad electoral y plantea una coalición opositora con Movimiento Ciudadano en Campeche para competir por la gubernatura, con el objetivo de enfrentar a Morena en la elección de 2027
El Partido Revolucionario Institucional atraviesa uno de sus momentos más complejos en Campeche, luego de reconocer un desgaste electoral que lo ha dejado sin margen para competir en solitario por la gubernatura. Ante este escenario, la dirigencia nacional abrió la posibilidad de construir una coalición opositora con Movimiento Ciudadano como vía para recuperar competitividad política en la entidad.
El planteamiento fue expuesto por el líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, quien sostuvo que la prioridad debe ser conformar un frente amplio que concentre el voto opositor y evite una nueva victoria de Morena. De acuerdo con su postura, sumar fuerzas con Movimiento Ciudadano podría representar una alternativa real para disputar el poder estatal.
Dentro de este escenario, el nombre de Eliseo Fernández, figura visible de Movimiento Ciudadano en Campeche, aparece como un perfil con alto potencial electoral. Su desempeño en la elección pasada, donde quedó cerca del triunfo, es visto por el PRI como un factor clave para encabezar una eventual alianza opositora.
Aunque el tricolor cuenta con cuadros propios, como legisladores y liderazgos locales, la dirigencia priista admite que las condiciones actuales obligan a privilegiar la viabilidad electoral por encima de las candidaturas partidistas. La lectura interna apunta a que una candidatura común podría resultar más competitiva que una postulación individual.

Sin embargo, el planteamiento no está exento de tensiones. Movimiento Ciudadano ha mantenido una postura crítica frente al PRI y, en distintas ocasiones, ha rechazado alianzas con partidos tradicionales, lo que complica la concreción de un acuerdo formal rumbo a la gubernatura.
De cara al proceso electoral de 2027, Campeche se perfila como un escenario de reacomodos políticos, donde el PRI busca evitar una mayor pérdida de presencia mediante alianzas estratégicas, mientras la oposición define si logra articular un bloque capaz de competir contra Morena.
