Espectáculos (Marcrix Noticias).- El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026, encabezado por Bad Bunny, se ha convertido en el centro de una polémica nacional en Estados Unidos luego de su presentación en Santa Clara, California. La actuación, que combinó música latina, coreografía y efectos visuales, generó reacciones divididas: mientras millones de espectadores celebraban el espectáculo, el presidente Donald Trump lo calificó como “absolutamente terrible” y “uno de los peores de la historia”, cuestionando los estándares de creatividad y excelencia que, según él, deben caracterizar un espectáculo de esta magnitud.
Quienes han cuestionado la presentación argumentan que el espectáculo no cumple con la tradición de espectáculos inspiradores y de alto nivel que caracterizan al Super Bowl. Algunos críticos también han señalado que la actuación representa un choque cultural y una afrenta a ciertos valores considerados emblemáticos de Estados Unidos, generando un intenso debate en redes sociales y medios de comunicación conservadores.
A pesar de las críticas, los defensores del artista han destacado que la actuación de Bad Bunny busca representar la diversidad cultural y la música latina en un escenario global, acercando distintos ritmos y estilos a audiencias internacionales. Esta perspectiva resalta que el espectáculo es también un momento de inclusión y visibilidad para comunidades que históricamente han tenido poca representación en eventos de gran magnitud.
El debate sobre el show de medio tiempo también se ha vinculado a decisiones recientes de la NFL, como cambios en reglas y formatos de inicio de juego, lo que ha amplificado la discusión sobre la dirección que debe tomar la liga tanto en lo deportivo como en lo cultural. Los analistas señalan que este tipo de polémicas son comunes en eventos de gran cobertura mediática, donde la diversidad de audiencias genera opiniones polarizadas.
En conclusión, el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 se ha convertido en un tema de debate nacional e internacional. Mientras unos lo consideran un fracaso artístico, otros lo valoran como un hito de representación cultural. Esta división evidencia cómo los grandes eventos deportivos no solo son medidos por su desarrollo competitivo, sino también por su impacto cultural y social, especialmente cuando involucran artistas de renombre y estilos musicales globales.
