El Papa resaltó la importancia de dar a todos los seres humanos el trato digno como hijos de Dios.
Vaticano (Marcrix Noticias)-El papa León XIV concluyó sus vacaciones de verano con un gesto de fuerte carga simbólica y pastoral: convivió el último domingo con decenas de refugiados, personas en situación de calle y voluntarios en la residencia papal de Castel Gandolfo.
La jornada inició con una misa en el santuario de Santa María de Albano, donde el pontífice invitó a no hacer distinciones entre quienes ayudan y quienes son ayudados: “En la Iglesia todos somos pobres y valiosos, todos compartimos la misma dignidad”, afirmó.
Posteriormente, León XIV compartió un almuerzo comunitario con menú tradicional italiano. “Estoy feliz de compartir el pan con ustedes en un lugar tan hermoso que nos recuerda la creación y, sobre todo, la dignidad de cada persona como imagen de Dios”, dijo al recibir a sus invitados.
En total, unas 110 personas beneficiarias de programas de Cáritas participaron en el encuentro, acompañadas por los voluntarios que día a día gestionan refugios, clínicas y comedores sociales en la diócesis.
Se prevé que el pontífice regrese al Vaticano el martes, aunque todo apunta a que seguirá usando Castel Gandolfo de manera regular, recuperando así una tradición papal que había sido interrumpida durante el pontificado de Francisco.
Para analistas, la decisión de abrir la villa papal a los más vulnerables refuerza el estilo de León XIV: un papa que combina la vida espiritual con la convivencia sencilla, donde la risa familiar y un plato de lasaña compartido tienen tanto valor como un discurso desde el balcón de San Pedro.
