Las estafas se concentraron en tres entidades que reunieron 45% de las denuncias: Ciudad de México, Edomex y Jalisco.

México (Marcrix Noticias)-Con ingresos superiores a un billón de dólares en 2024, cifra que representa casi 1% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, la industria global de fraudes digitales está desafiando las fronteras nacionales y la estabilidad de los sistemas financieros.

El informe Un mundo de engaños, publicado por la organización Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC), alerta que las estafas y el fraude han dejado de ser delitos de oportunidad para convertirse en una de las maneras más sofisticadas y lucrativas del crimen organizado trasnacional.

Elaborado por los investigadores Kristina Amerhauser y Alex Goodwin, el reporte revela que 57% de los adultos en todo el mundo reportó haber experimentado un intento de estafa en los últimos 12 meses consolidando al “centro de estafas” (scam centre) como una unidad de negocio criminal tan eficiente como cualquier transnacional legítima.

En el territorio mexicano la situación es crítica. De acuerdo con cifras de TResearch International en 2025 se registraron 108 mil 724 denuncias por casos de fraude –la mayoría cibernético– en el país “confirmando a este delito como uno de los de mayor incidencia patrimonial”.

El engaño se concentró en tres entidades que reunieron 45% de las denuncias: Ciudad de México, Estado de México y Jalisco. No obstante, al ajustar por densidad poblacional, la capital nacional y Baja California Sur encabezaron la tasa de incidencia, con dos mil 363 y dos mil 337 casos, respectivamente, por cada millón de habitantes.

El phishing (suplantación de identidad para obtener datos sensibles) es una de las estrategias más utilizadas en esa ofensiva. De acuerdo con la firma de consultoría estratégica The Competitive Intelligence Unit (The CIU), más de 13 millones de personas en México han sido víctimas de dicha modalidad en los últimos siete años. Sólo en 2024 se registraron seis millones de fraudes cibernéticos en el país, con pérdidas que superaron los 20 mil millones de pesos.

La firma global de información TransUnion reportó que las empresas están perdiendo, en promedio, 7.7% de sus ingresos anuales debido a fraudes, con cifras que ascendieron a 534 mil millones de dólares a escala global en 2025.

Trampas digitales

La expansión del fraude digital se explica por la convergencia de dos factores principales: una sofisticación criminal y la débil capacidad de defensa de los países.

Por un lado, los estafadores han convertido la tecnología en un multiplicador de fuerza mediante el modelo de Crimen como Servicio (CaaS, por sus siglas en inglés), que permite a cualquiera adquirir en la dark web herramientas completas, que van desde bases de datos de víctimas hasta guiones de manipulación.

A eso se suma el uso de inteligencia artificial (IA), con deepfakes (creación o modificación de material audiovisual con IA) de voz y video para simular secuestros, suplantar identidades o fingir instrucciones de directivos bancarios. Esas operaciones que funcionan a escala global se realizan desde cárceles, villas lujosas o incluso complejos industriales.

En 2025 la empresa de ciberseguridad Scitum advirtió que México se perfila como uno de los países más atacados por el malware móvil (programas de computadora diseñados para robar datos personales, bancarios o dañar smartphones y tablets).

Ese avance criminal encuentra un terreno fértil en la vulnerabilidad estructural del país. Gran parte de la población carece de alfabetización digital, millones de usuarios no saben identificar fraudes y menos de la mitad evita prácticas de riesgo, como dar clic en enlaces sospechosos que llegan a sus dispositivos.

Además, existe una escasez en la adopción de herramientas de ciberseguridad y de respuesta institucional efectiva, la cual, hasta el momento, ha sido incapaz de igualar la velocidad de adaptación del crimen organizado.

Puntos débiles de México

Otro de los hallazgos del informe publicado por GI-TOC es el concepto de las fuerzas “glocales”: operaciones que actúan globalmente, pero están arraigadas en contextos locales de impunidad. El texto subraya que los centros de estafas más exitosos prosperan gracias a la protección política.

Eso se traduce en “zonas grises” de gobernanza, como el sudeste asiático o países en conflicto (Ucrania y Georgia), donde la corrupción permite que los estafadores operen bajo la aprobación, o incluso la dirección, de élites estatales. México no es la excepción, con su alta vulnerabilidad de datos personales y financieros, así como la falta de marcos regulatorios que responsabilicen a las plataformas digitales.

La geopolítica también juega un papel estratégico. Las tensiones internacionales dificultan la cooperación entre policías de distintos países creando refugios seguros para los perpetradores. Además, ha surgido el fenómeno del “fraude patriótico”, donde grupos criminales en ciertos países justifican el ataque a víctimas extranjeras como una manera de resistencia o beneficio nacional.

El informe Un mundo de engaños identificó tres riesgos a futuro: desplazamiento, difusión y desglobalización. A medida que un país endurece sus leyes, los centros de estafas se mudan a jurisdicciones con instituciones más débiles comportándose como “nómadas digitales” del crimen.

La lucha contra ese fenómeno, concluye GI-TOC, requiere un enfoque que no se limite a detener al estafador individual, sino que desarticule todo un ecosistema que hoy es, por mucho, más eficiente que la ley internacional.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

No puedes copiar el contenido de esta página