En Quintana Roo, el 61% de los pacientes diagnosticados en 2024 desarrollaron cirrosis hepática; expertos alertan sobre la normalización del consumo desde edades tempranas.

 

Cancún (Marcrix, Noticias).- El consumo excesivo de alcohol está provocando un alarmante incremento de enfermedades hepáticas en Quintana Roo, donde los casos de cirrosis alcohólica y otras enfermedades relacionadas aumentaron un 68% en el último año. 

Según cifras de la Secretaría de Salud Federal, hasta la segunda semana de diciembre de 2024 se registraron 203 diagnósticos, de los cuales el 61% corresponde a cirrosis hepática alcohólica y el 38% a enfermedad alcohólica del hígado.

Especialistas, como Liliam Negrete, directora del Centro de Integración Juvenil, señalan que la edad de inicio en el consumo de alcohol ha disminuido considerablemente, normalizando esta práctica entre adolescentes y jóvenes. 

Esto eleva significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas crónicas a largo plazo.

Refirió que la sociedad asocia el consumo de alcohol con la socialización y las celebraciones, lo que contribuye a que se mantenga a lo largo de toda la vida. Sin embargo, este hábito está cobrando vidas y afectando gravemente a las familias.

Por su parte, Daniel, expresidente del Colegio de Médicos en Quintana Roo, afirmó que la cirrosis hepática, una de las consecuencias más graves del consumo prolongado de alcohol, es una enfermedad silenciosa que no suele presentar síntomas hasta fases avanzadas. 

Entre los síntomas más comunes en estas etapas se encuentran la retención de líquidos, náuseas, pérdida de peso, enrojecimiento en las palmas de las manos y vasos sanguíneos en forma de araña en la piel.

Un problema regional y global

El impacto del alcohol no se limita al ámbito local. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las Américas tienen un consumo de alcohol 40% superior al promedio mundial. 

Este patrón de consumo de riesgo está asociado con más de 200 afecciones, incluyendo trastornos mentales, lesiones y enfermedades no transmisibles, además de problemas sociales como la violencia doméstica y la pérdida de productividad laboral.

Alternativas para reducir el impacto

Los expertos urgen a implementar medidas de prevención y sensibilización para reducir el consumo excesivo de alcohol, especialmente entre los jóvenes. 

También recomiendan reforzar las políticas públicas para mitigar los efectos del abuso de esta sustancia en la salud y el entorno social.

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