El nuevo gravamen a bebidas azucaradas genera un impacto del 23% en el gasto de las familias con menores ingresos en México.
Nacional (Marcrix Noticias) – El reciente incremento aplicado mediante el impuesto a refrescos genera una presión financiera significativa sobre los sectores más vulnerables de la población mexicana. Según los datos analizados, las familias con menor poder adquisitivo destinan una proporción mayor de sus ingresos al consumo de estas bebidas. Esta situación provoca que el impacto real en sus bolsillos alcance niveles cercanos al 23% del gasto habitual en estos productos.
Especialistas financieros y diversos indicadores señalan que esta medida impositiva afecta la economía de quienes menos tienen. El consumo de bebidas azucaradas es una práctica común en las mesas mexicanas para acompañar los alimentos diarios. Por esta razón, el alza en los precios se traduce en un golpe directo a la capacidad de ahorro y subsistencia de los hogares en situación de pobreza.
Análisis del incremento en el costo por litro
El impuesto a refrescos se refleja de manera clara al desglosar los precios por litro de las marcas más consumidas en el país. Por ejemplo, una bebida sabor naranja de tres litros que anteriormente costaba 41 pesos representaba un costo de 13.6 pesos por litro. Al sumar el gravamen de 3 pesos por litro, el precio final se eleva a 50 pesos, lo que representa un aumento del 22%.
En otras presentaciones de mayor demanda, como la botella de 2.5 litros, el precio sube de 33 a 40 pesos. Esto significa un incremento cercano al 23% respecto al año anterior. Incluso en presentaciones líderes de 2.75 litros, el costo se eleva de 45 a más de 53 pesos debido a la carga tributaria. Estos ajustes constantes modifican los hábitos de consumo y reducen el presupuesto disponible para otros productos de la canasta básica.
Por qué el impuesto a refrescos es considerado regresivo
Un punto fundamental en la discusión económica es la naturaleza del gravamen. Se considera que el impuesto a refrescos es de carácter regresivo. Un tributo regresivo es aquel que impacta con mayor fuerza a las personas con ingresos limitados en comparación con quienes perciben salarios altos. Esto ocurre porque la tasa impositiva es fija para todos los consumidores, sin distinguir su capacidad económica real.
En términos prácticos, si dos personas con ingresos opuestos compran el mismo producto, ambas pagan la misma cantidad de impuesto. Sin embargo, para el ciudadano de bajos recursos, ese monto representa un porcentaje mucho más alto de su salario diario. Mientras que el sector con mayor capital puede absorber el gasto sin alterar su estilo de vida, la población vulnerable ve mermada su economía básica.
Brecha económica y recaudación fiscal
La implementación de este tipo de medidas suele justificarse bajo argumentos de salud pública. No obstante, en la práctica, se percibe como una estrategia de recaudación que profundiza la desigualdad social. La brecha económica se ensancha cuando los productos de consumo masivo incrementan su costo de forma desproporcionada para el trabajador promedio.
A medida que los precios suben, las familias deben reorganizar sus finanzas para cubrir necesidades elementales. El desafío para las autoridades radica en equilibrar la recaudación fiscal sin asfixiar la economía de los sectores que ya enfrentan condiciones de pobreza. Actualmente, el costo de las bebidas azucaradas sigue siendo un factor determinante en el gasto mensual de millones de mexicanos.
