Cancún (Marcrix Noticias).- El presbítero Ángel Estrella, rector de la Santa Iglesia Catedral de Mérida, ofreció declaraciones fundamentales sobre la relación gobierno-iglesia y el deber de denuncia durante la conferencia previa a la toma de posesión de Monseñor Salvador González Morales. El sacerdote subrayó que, si bien cada obispo posee una personalidad única para ejercer su ministerio, es imperativo que el pastor mantenga un perfil profético. Esta labor implica el compromiso de señalar realidades que, aunque resulten incómodas para las autoridades en turno, son necesarias para que la ciudadanía tome conciencia plena de su entorno social.

En su intervención, el rector hizo especial énfasis en la importancia de mantener y fortalecer los vínculos con las diversas iglesias cristianas. Para el sacerdote, la unidad entre quienes creen en Jesucristo es una prioridad que debe continuar bajo la guía del nuevo obispo. Esta fraternidad religiosa no solo busca la cohesión espiritual, sino que pretende consolidar un frente común que trabaje por el bienestar de la comunidad, basándose en el diálogo respetuoso pero firme ante los desafíos que enfrenta la sociedad actual.

Uno de los puntos más destacados de la conferencia fue el ejercicio de la denuncia ciudadana y eclesial frente a temas sensibles. El padre Ángel Estrella reconoció que ser la voz de los que no tienen voz conlleva decir verdades que a los gobernantes no siempre les agrada escuchar. El sacerdote defendió esta postura como un acto de coherencia con el Evangelio, asegurando que la transparencia es el único camino para que el pueblo sea consciente de los peligros que acechan y de las áreas donde la justicia aún no ha llegado.

Como ejemplo de este compromiso, el rector mencionó que él mismo ha tenido que señalar la presencia del crimen organizado en la entidad. Aunque Yucatán posee una reconocida fama de ser un lugar de paz, el sacerdote advirtió que es necesario hablar con la verdad sobre estos fenómenos delictivos. Esta denuncia no busca generar pánico, sino alertar a las instituciones y a las familias sobre los riesgos reales que existen, evitando que el discurso oficial de seguridad nuble la percepción de las amenazas latentes.

Finalmente, el sacerdote explicó que el objetivo primordial de esta relación gobierno-iglesia, basada en la verdad, es la protección de los sectores más vulnerables. El enfoque de estas denuncias se centra en el cuidado de los niños, las niñas y los jóvenes, quienes representan el futuro de la región. Al trabajar en conjunto por la paz y reconocer las problemáticas existentes sin evasivas, la Iglesia busca que tanto autoridades como ciudadanos asuman su responsabilidad para construir un entorno verdaderamente seguro y digno para todos.

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