La falta de transmisión de la fe entre generaciones explica el descenso; iniciativas como Cielo Abierto ayudan a la reconversión espiritual sin sustituir la labor pastoral.

Cancún(Marcrix Noticias).- En las últimas dos décadas, la Iglesia Católica en México ha registrado una reducción cercana al 10% en el número de fieles, una tendencia que también se presenta en Quintana Roo y que refleja un cambio profundo en la manera en que la fe se vive y se transmite entre generaciones.

Pedro González, director de la Misión Cielo Abierto, señaló que uno de los principales factores de este descenso es la ruptura en la transmisión de la fe de padres a hijos, una realidad que calificó como dolorosa y preocupante para la continuidad de la vida religiosa. A su juicio, este fenómeno ha provocado que muchos jóvenes crezcan sin una formación espiritual sólida.

González explicó que los conciertos eucarísticos organizados por Cielo Abierto no buscan reemplazar el trabajo pastoral de la Iglesia, sino reforzarlo y acompañarlo. Subrayó que estas iniciativas funcionan como un puente para personas que se han alejado de la fe durante años y que encuentran, a través de la música, una vía para reconectar con su espiritualidad.

De acuerdo con el director, la música de adoración se ha convertido en una herramienta eficaz para generar encuentros personales con Dios, especialmente en contextos donde los lenguajes tradicionales ya no logran conectar con las nuevas generaciones.

Aunque en México la tendencia es a la baja, González destacó que en otros países se observan señales contrarias. En España, por ejemplo, fuentes católicas confiables reportan incrementos de hasta 41% en la participación de fieles en algunas comunidades, mientras que en distintas regiones de Europa la música litúrgica ha sido clave para reactivar la vida eclesial.

Durante los conciertos de la misión, afirmó, se repiten testimonios de transformación personal, como jóvenes que regresan al sacramento de la confesión tras años de ausencia, familias que logran reconciliarse, decisiones de no abortar en situaciones límite y casos excepcionales de conversión profunda que incluso derivan en vocaciones sacerdotales.

Finalmente, González recordó que la misión central de la Iglesia no es el crecimiento numérico, sino la evangelización. En ese contexto, los conciertos de adoración se presentan como un complemento sencillo pero efectivo, demostrando que la música puede ser un lenguaje actual y poderoso para acercar la fe a quienes se han distanciado de ella.

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