Durante la Celebración Eucarística se llamó a escuchar, a mantener la fe y la corresponsabilidad ante los desafíos que enfrenta la Diócesis Cancún-Chetumal.

 

Cancún (Marcrix Noticias).– En el marco de la misa de toma de posesión del nuevo obispo de la Diócesis de Cancún-Chetumal, se vivió una homilía profundamente espiritual que subrayó la centralidad de Dios en la misión pastoral. 

El mensaje, dirigido a Monseñor Salvador, estuvo marcado por la fraternidad, la gratitud y el reconocimiento al servicio previo en esta Iglesia particular.

Monseñor Héctor Mario Pérez Villarreal, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, destacó que el nombramiento episcopal no responde a una decisión meramente humana, sino a una iniciativa divina. 

Se afirmó que es Dios quien ama a este pueblo y quien llama a sus pastores, recordando que el ministerio sólo puede sostenerse desde la fe, la humildad y la confianza plena en la Palabra.

La homilía retomó el llamado del profeta Isaías y la experiencia de San Pedro para subrayar que Dios elige y capacita a quienes envía. Se insistió en que el obispo, como todo bautizado, responde no por méritos propios, sino seducido por el amor de Dios y fortalecido por su gracia.

Se recordó que la tarea pastoral pertenece a Cristo y que el obispo es servidor de un proyecto que lo supera. En ese sentido, se subrayó que los planes y programas sólo tienen valor si brotan de la oración y de la comunión con la voluntad del Padre.

Se describió un territorio de más de 50 mil kilómetros cuadrados, con una dinámica turística que recibe más de 25 millones de visitantes al año. Sin embargo, junto al crecimiento económico persisten desafíos sociales, crisis familiares, confusión en jóvenes y niños, así como problemáticas derivadas de la violencia y el crimen.

Se destacó que la misión no recae únicamente en el obispo, sino en todo el Pueblo de Dios. Se recordó la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre los carismas y ministerios, subrayando que cada bautizado es esperanza para el mundo y corresponsable en la construcción del Reino.

Se planteó la figura del pastor que camina con su pueblo: capaz de ir al frente para guiar, en medio para acompañar y detrás para no dejar a nadie rezagado. Se insistió en que el obispo está llamado a ser signo del amor de Dios y testigo de su misericordia en medio de la historia concreta de estas tierras.

La homilía concluyó encomendando el ministerio episcopal a la Virgen de Guadalupe, recordando su presencia constante en los momentos clave de la vida sacerdotal del nuevo obispo. 

Con una oración inspirada en el Salmo 23, se pidió que el Señor sea siempre su pastor y guía en esta nueva etapa al servicio de la Iglesia en Cancún y Chetumal.

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