La Diócesis de Cancún-Chetumal pidió unidad, oración y fortalecimiento de los valores familiares ante el clima de violencia en el país.

 

Cancún (Marcrix Noticias).- En un clima de tensa incertidumbre por los reportes de bloqueos carreteros en diversas partes del país, tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, la Iglesia católica  en Quintana Roo ha alzado la voz no con consignas políticas, sino con un llamado a la introspección espiritual. 

El vicario de la Diócesis de Cancún-Chetumal, Ángel Estrella, advirtió que la violencia y el crimen organizado son manifestaciones de un “círculo del mal” que despoja al ser humano de su dignidad. 

Con la serenidad de quien acaba de oficiar misa, el clérigo señaló que estas estructuras delictivas no solo roban la paz social, sino que corrompen la esencia misma de quienes caen en sus redes por la tentación del poder.

Ante el temor de la ciudadanía por las posibles represalias del Cártel Jalisco Nueva Generación, el Padre Estrella confirmó que la Iglesia mantiene una jornada permanente de oración, pidiendo por la paz al menos tres veces en cada eucaristía. 

Como respuesta a la crisis, anunció una procesión de la familia para el próximo sábado, subrayando que la labor de la institución es “seguir dando luz” mediante la evangelización. 

Para el vicario, la resistencia ante la criminalidad no solo es una cuestión de seguridad pública, sino de una postura firme a favor de la vida frente a las sombras que amenazan a la entidad.

El líder religioso realizó una profunda analogía entre la ambición del narcotráfico y las tentaciones que enfrentó Cristo, explicando que el demonio ataca a través de la debilidad humana por el dinero y el mando. 

“Muchos se postran y adoran el poder, pero eso solo lleva a la perdición y al daño de los demás”, sentenció, sugiriendo que incluso quienes lideran estos grupos terminan atrapados en un sistema que ellos mismos no desearían para sus propios hijos. 

Según su visión, el mal embauca a las personas hasta sumergirlas en una dinámica de la cual es casi imposible salir sin ayuda divina.

Con especial énfasis en el sector más vulnerable de la sociedad, el rector de la Catedral de Cancún exhortó a los jóvenes a no dejarse seducir por el camino del dinero fácil, calificándolo como una ruta falsa que arrebata la identidad y la tranquilidad. 

Aseguró que el ser humano fue creado para “aportar” y construir, no para destruir o robar lo que pertenece a la colectividad. Este mensaje busca resonar en una juventud que, a menudo, es el blanco principal de reclutamiento para las células delictivas que hoy mantienen en vilo a la región.

Finalmente, en un gesto de misericordia cristiana que trascendió la coyuntura policial, el vicario pidió compasión divina incluso para el líder criminal mencionado, elevando una plegaria para que Dios tenga piedad de su alma tanto como de la comunidad afectada. 

Concluyó instando a los fieles a cuidarse mutuamente y a mantenerse vigilantes ante las tentaciones del entorno. 

La postura de la Diócesis queda clara: frente a los bloqueos y la pólvora, la respuesta debe ser la unidad familiar y el fortalecimiento de los valores que sostienen el tejido social quintanarroense.

 

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