Al menos ocho policías municipales de Ario de Rosales, Michoacán, huyeron y abandonaron patrullas y armas durante un operativo de la Fiscalía que buscaba ejecutar órdenes de aprehensión por homicidio doloso
Ciudad de México. ( Marcrix Noticias).- Un operativo de la Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE) derivó en la huida de al menos ocho policías municipales en el municipio de Ario de Rosales, quienes abandonaron patrullas, armas y equipo táctico al percatarse de la presencia de agentes ministeriales. La intervención ocurrió la mañana del jueves, cuando autoridades arribaron a la comandancia para ejecutar órdenes de aprehensión vinculadas con una investigación por homicidio doloso.
De acuerdo con información publicada por El País, los elementos municipales escaparon antes de que el edificio quedara asegurado, dejando unidades oficiales sobre la vía pública, las cuales fueron confiscadas para peritajes. La Fiscalía no ha confirmado aún si alguno de los agentes logró ser detenido tras la huida ni cuántos elementos continúan prófugos.
El operativo se enmarca en un proceso de depuración policial iniciado semanas atrás, luego de que varias corporaciones municipales del estado fueran señaladas por presuntos vínculos con organizaciones criminales. En municipios cercanos, como Salvador Escalante, agentes han sido detenidos por acusaciones similares, lo que agrava la crisis de confianza hacia las instituciones locales.

Esta nueva fuga de policías municipales reaviva el debate sobre la capacidad real de los gobiernos locales para garantizar la seguridad en regiones donde operan grupos del crimen organizado y deja temporalmente sin fuerza policial formal a la cabecera municipal, ahora resguardada por fuerzas estatales y federales.
La situación coincide con el despliegue de un plan de pacificación que ha derivado en detenciones masivas y en un reforzamiento militar en varias zonas de Michoacán, tras hechos de violencia recientes y el asesinato del exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo. Según analistas, la crisis en Ario de Rosales evidencia la urgencia de fortalecer controles internos y profesionalización policial para evitar la desintegración institucional.
