Hungría instala refugios térmicos solares para perros callejeros.

Estas estructuras aprovechan el calor solar para proteger a los “peludos” del frío extremo del invierno.

 

Budapest, Hungría, (Marcrix Noticias).- Ante los inviernos extremos que se registran cada año, ciudadanos de Hungría impulsaron la instalación de refugios térmicos para perros callejeros, una iniciativa que busca proteger a los animales del frío, el viento y la nieve mediante estructuras que aprovechan la energía solar.

Los refugios, con forma de túneles cerrados y curvos, fueron diseñados para captar la radiación solar durante el día y conservar el calor durante la noche. Gracias a su orientación, materiales aislantes y diseño sencillo, estas estructuras generan un microclima interior más cálido que el ambiente exterior, incluso cuando las temperaturas descienden por debajo de los cero grados.

Durante el invierno, varias regiones de Hungría registran temperaturas que oscilan entre los –5 y –15 grados Celsius, con descensos aún mayores durante la madrugada. En estas condiciones, los animales en situación de calle enfrentan un alto riesgo de hipotermia, especialmente durante las noches más largas.

Los refugios térmicos para perros callejeros en Hungría permiten que estos tengan un espacio seguro donde resguardarse, reduciendo significativamente la pérdida de calor corporal y el riesgo de mortalidad por frío extremo.

Una de las características principales de esta iniciativa es que no depende de electricidad ni de tecnología costosa. Muchos de los refugios fueron construidos por voluntarios, utilizando materiales accesibles y, en algunos casos, reciclables.

Posteriormente, las estructuras fueron colocadas en puntos estratégicos donde se concentra un mayor número de perros callejeros, como parques, zonas industriales y áreas cercanas a estaciones de transporte.

 

Más que refugios, un mensaje social

 

Aunque los refugios no sustituyen las políticas de adopción ni la atención veterinaria, los organizadores subrayan que representan una solución inmediata y efectiva para enfrentar las noches más duras del invierno.

Más allá de su función práctica, el proyecto envía un mensaje claro, no siempre se requieren grandes presupuestos para salvar vidas. Pequeñas acciones, bien pensadas, pueden generar un impacto real y replicable en otras ciudades del mundo.

La iniciativa ha comenzado a llamar la atención en redes sociales, donde usuarios destacan que este tipo de soluciones podrían implementarse en otros países con climas extremos.

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