En menos de un año, al menos tres dirigentes sindicales han sido asesinados en distintos puntos de Quintana Roo, en medio de una ola de violencia que revela una lucha soterrada por el control de gremios estratégicos.

 

Cancún (Marcrix Noticias)- El asesinato de Mario Machuca Sánchez, líder de la CROC en Cancún, ocurrido este 4 de agosto, se suma a una preocupante cadena de crímenes que ha cobrado la vida de al menos seis dirigentes sindicales en Quintana Roo en el último año.

La mayoría de los casos comparten elementos en común: ejecuciones directas, uso de motocicletas, alta precisión y móviles ligados a disputas gremiales o reacciones de poder.

El caso más reciente, ocurrido a plena luz del día, se perpetró en la avenida Kabah, cuando Machuca fue interceptado por dos sicarios en motocicleta al salir de una agencia automotriz.

La ejecución fue quirúrgica: cinco disparos, fuga inmediata y una motocicleta abandonada hallada horas después.

Pero este no es un hecho aislado.

Ya en julio de 2025, el 13 del mes, fue ejecutado Abel “N”, delegado del sindicato “Lázaro Cárdenas del Río” en Puerto Aventuras, dentro de su vehículo en la colonia irregular Nueva Esperanza.

La víctima era un cargo de patrullas sindicales y tenía presencia en la Quinta Avenida.

El 25 de julio, César Contreras Arteaga, dirigente de la UNTRAC y jefe de mototaxistas en Alfredo V. Bonfil, fue asesinado con al menos tres disparos en sus propias oficinas.

Ese mismo día, otro dirigente, Isidro Santamaría Casanova, secretario general de la CTM, denunció públicamente una “persecución política” en su contra y reveló que había una orden de aprehensión por homicidio, sin pruebas materiales.

 

En septiembre de 2024, fue detenido Eleazar “N”, secretario general del sindicato “Tiburones del Caribe” en Tulum, acusado de homicidio calificado contra cuatro personas.

La Fiscalía estatal lo vinculó a una célula criminal que disputaba el control territorial.

Un mes después, en octubre de 2024, José Luis Corral Morales, miembro de la directiva del Sindicato “Andrés Quintana Roo” en Cancún, fue secuestrado y días más tarde hallado sin vida a las afueras de la ciudad. Por este caso, cuatro presuntos responsables fueron detenidos.

La sucesión de asesinatos ha desatado alertas dentro del sindicalismo local, donde diversas organizaciones reconocen una escalada de violencia y una aparente guerra silenciosa por el control de sindicatos con influencia económica, política y territorial.

En una carta pública, el líder de la CROC nacional, Isaías González Cuevas, exigió a la presidenta Claudia Sheinbaum, a la gobernadora Mara Lezama y al fiscal Alejandro Gertz Manero, que se esclarezca el crimen de Machuca y se castigue a los responsables.

“Solicitamos su intervención urgente. No más impunidad, no más líderes caídos”, expresó el Comité Ejecutivo Nacional de la CROC.

La violencia ha coincidido con reacciones de liderazgo en sindicatos como la CATEM, la UNTRAC y agrupaciones independientes que buscan desplazar a figuras históricas, algunas de las cuales también enfrentan acusaciones penales.

A pesar de algunas detenciones, la mayoría de los crímenes permanecen sin esclarecerse completamente, lo que alimenta versiones de infiltración del crimen organizado, disputas internas y alianzas políticas ocultas.

Sindicatos clave como la CROC, la CTM, el FUTV y el gremio de taxistas siguen siendo estructuras de poder paralelo en muchas regiones del estado. Controlan rutas, empleos, contratos, territorios y votos.

 

Vale mencionar que en medio de estos lamentables asesinatos, extrañamente reabren expediente al líder de la CTM en Quintana ROo, Isidro Santamaría, con el propósito de meterlo a la cárcel por presunto homicidio y se le niega amparo, aunque un juez federal, ya está corrigiendo el camino andado en favor del líder cetemista.

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