Autoridades federales y empresas del sector sellaron un acuerdo voluntario para evitar que el diésel supere los 28.30 pesos por litro.
Economía (Marcrix Noticias) – El precio del diésel en México tendrá un límite oficial. El Gobierno federal y las principales empresas gasolineras del país firmaron un acuerdo voluntario para impedir que este combustible supere los 28.30 pesos por litro en cualquier punto de venta del territorio nacional. El anuncio fue respaldado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo mediante un comunicado conjunto de varias dependencias federales. Las autoridades confirmaron que existe una coordinación permanente con el sector privado energético para hacer frente al encarecimiento internacional de los hidrocarburos.
Un modelo que ya demostró resultados
El esquema acordado no es nuevo. Replica la Estrategia para Estabilizar el Precio de la Gasolina Regular, que lleva un año en funcionamiento. Gracias a ese mecanismo, la gasolina ordinaria se ha mantenido por debajo de los 24 pesos por litro durante doce meses consecutivos.
Con ese antecedente, el Gobierno decidió aplicar la misma fórmula para contener el precio del diésel en México. La participación de las empresas es voluntaria, pero la mayoría del sector ya se adhirió al pacto. La reducción en los precios se irá reflejando de manera gradual, conforme las condiciones operativas de cada estación lo permitan.
Cómo se aplica el tope en cada gasolinera
El ajuste no ocurre de forma simultánea en todos los puntos de venta. Varios factores determinan los tiempos de implementación en cada establecimiento. El comunicado oficial señala tres elementos clave: los niveles de inventario disponible en cada estación, la logística regional de distribución del combustible y los precios de salida registrados en las terminales de almacenamiento.
A eso se suma la aplicación de estímulos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que administra la Secretaría de Hacienda. Esos incentivos fiscales forman parte del andamiaje que permite sostener el acuerdo sin comprometer la viabilidad operativa de los distribuidores.
Proteger la canasta básica, el objetivo de fondo
El Gobierno federal tiene clara la cadena de efectos que genera el alza en los combustibles. Un incremento sostenido en el precio del diésel eleva los costos del transporte de carga. Esa presión, tarde o temprano, se traslada al precio final de los productos que compran a diario millones de familias mexicanas.
El pacto busca interrumpir ese ciclo antes de que se consolide. Tanto las empresas del sector como las dependencias federales ratificaron su compromiso de mantener activa esta alianza, con la prioridad de proteger el poder adquisitivo de los hogares y garantizar la estabilidad energética del país.
El nuevo tope al precio del diésel en México amplía así la estrategia de contención que el Gobierno impulsa frente a la volatilidad de los mercados internacionales de hidrocarburos.

