El Arctic Metagaz, con bandera rusa y 61 mil toneladas de gas natural licuado, sufrió graves daños en un presunto ataque con dron marítimo cerca de aguas maltesas.

Estados Unidos (Marcrix Noticias)-Las fuerzas ucranianas están operando en el oeste de Libia en virtud de un acuerdo encubierto respaldado por Occidente, y el mes pasado utilizaron el territorio del país norafricano para atacar en el Mediterráneo a un petrolero ruso, revelaron este martes dos funcionarios libios.

El Arctic Metagaz, con bandera rusa y 61 mil toneladas de gas natural licuado, sufrió graves daños en un presunto ataque con dron marítimo cerca de aguas maltesas a comienzos de marzo. Desde entonces ha quedado a la deriva frente a Libia. Los 30 tripulantes fueron rescatados y trasladados a otra embarcación con destino a la ciudad libia de Bengasi, informó la Autoridad Marítima de Libia.

El petrolero forma parte de la llamada flota fantasma rusa, que transporta petróleo en violación de las sanciones internacionales impuestas por la invasión de Ucrania por parte de Moscú. Una reciente exención temporal de Estados Unidos a esas sanciones busca aliviar la escasez de suministros en medio de la guerra con Irán.

Rusia culpó del ataque a drones marítimos ucranianos. Ucrania sostiene que los ingresos por exportaciones de petróleo ayudan a financiar la invasión de Moscú.

El ataque se lanzó desde Trípoli

Las fuerzas ucranianas, la mayoría expertas en drones, operan principalmente en una base aérea en la ciudad costera de Misrata, pero también en otras instalaciones militares de la capital, Trípoli, y en la localidad costera de Zawiya, dijeron los funcionarios a The Associated Press. Hablaron bajo condición de anonimato para tratar asuntos confidenciales.

Uno de los funcionarios indicó que el ataque con dron del 3 de marzo que alcanzó al petrolero fue lanzado por operativos ucranianos desde una instalación militar en Trípoli.

La Autoridad Marítima de Libia señaló entonces que el petrolero sufrió “explosiones repentinas, seguidas de un incendio masivo”, cuando se encontraba a unos 240 kilómetros de la ciudad libia de Sirte. El organismo gubernamental libio informó por error que el petrolero se había hundido.

El Arctic Metagaz permaneció a flote tras el ataque y fue empujado por vientos y corrientes hacia la costa libia, según el Fondo Mundial para la Naturaleza, una organización global de conservación. En las últimas semanas, las autoridades libias intentaron remolcar el petrolero a una “zona segura” frente a la costa occidental del país. Sin embargo, sus esfuerzos fracasaron debido a condiciones meteorológicas “duras” y a fuertes vientos que hicieron que el petrolero derivara “fuera de control”.

Ni funcionarios rusos ni ucranianos han hecho comentarios sobre las afirmaciones. El gobierno en Trípoli no ha respondido a una solicitud de comentarios.

Ucrania se ha convertido en un laboratorio de la innovación militar, especialmente en tecnología de drones, durante su esfuerzo por frustrar la invasión del ejército más grande de Rusia.

Los drones navales Sea Baby de Ucrania han golpeado repetidamente barcos rusos en el Mar Negro. Sus ataques exitosos llevaron a Rusia a adaptarse, limitando las oportunidades de nuevos ataques en el mar Negro y obligando a los expertos ucranianos a imaginar ataques más ambiciosos.

Un “acuerdo encubierto”

Los funcionarios dijeron que las fuerzas ucranianas fueron desplegadas gradualmente en el oeste de Libia en los últimos meses como parte de lo que uno de ellos describió como un “acuerdo encubierto” entre Ucrania y el atribulado gobierno del primer ministro Abdul-Hamid Dbeibah, con sede en Trípoli.

El acuerdo contó con el respaldo de países occidentales, incluidos Estados Unidos, cuyo asesor para asuntos africanos Massad Boulos redactó una propuesta para resolver el prolongado conflicto en Libia según la cual Dbeibah se quedaría como primer ministro, dijeron los funcionarios.

La propuesta de Boulos también incluye nombrar a Saddam Hifter, hijo del poderoso comandante militar asentado en el este, Khalifa Hifter, como jefe del consejo presidencial, señalaron los funcionarios. Saddam Hifter es el jefe del Estado Mayor del autodenominado Ejército Nacional Libio, que controla el este y el sur de Libia, incluidos importantes yacimientos petrolíferos.

El país lleva más de una década dividido entre un gobierno respaldado por Naciones Unidas en Trípoli, ahora encabezado por Dbeibah, y una administración rival leal a Hifter en el este, respaldado por Rusia. Cada uno ha contado con el apoyo de distintos grupos armados y gobiernos extranjeros.

El mandato del gobierno de Dbehibah expiró cuando Libia no logró celebrar su primera elección presidencial durante su gestión en diciembre de 2021. Desde entonces, ha combatido los esfuerzos por establecer un nuevo gobierno y conducir a la nación hacia elecciones, y advirtió que reemplazarlo podría desencadenar una guerra.

Jalel Harchaoui, analista sobre Libia del Royal United Services Institute, sugirió que la presencia de fuerzas ucranianas en el oeste de Libia forma parte de los esfuerzos de la OTAN por mantener la zona “fuera del alcance de Rusia”.

“Es totalmente plausible que, con el conocimiento y la bendición de las potencias de la OTAN —principalmente Estados Unidos, pero también el Reino Unido y Turquía—, varios pequeños grupos de operativos ucranianos mantengan ahora una presencia en el área metropolitana de Trípoli”, declaró Harchaoui.

Libia ha estado sumida en el caos desde que un levantamiento respaldado por la OTAN derrocó al dictador Moamar Gadafi en 2011.

La nación rica en petróleo se ha convertido durante años en un escenario de una rivalidad prolongada entre Rusia y Occidente. Libia tiene fronteras con seis países y se ha convertido en un dolor de cabeza para Europa, ya que se ha transformado en un punto de tránsito para migrantes que buscan llegar a las costas europeas.

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