Una investigación revela que la familia Fox controla más de 2 millones de m³ de agua al año en Guanajuato, en medio de la escasez en el Bajío.

Mientras el Bajío enfrenta escasez hídrica, una investigación documenta concesiones de agua y subsidios energéticos ligados a empresas de la familia del expresidente.

 

Guanajuato (Marcrix Noticias).- Una investigación reciente puso bajo la lupa el control de grandes volúmenes de agua por parte de la familia del expresidente Vicente Fox Quesada, en un contexto marcado por la escasez hídrica en el Bajío y el debate nacional sobre una nueva Ley de Aguas.

De acuerdo con la información documentada, integrantes de la familia Fox, José Luis, Mercedes, Susana y María Cecilia Fox Quesada, concentran concesiones que superan los 2 millones de metros cúbicos de agua al año en el estado de Guanajuato, principalmente en el municipio de San Francisco del Rincón. Este volumen contrasta con la situación de millones de habitantes de la región que enfrentan limitaciones severas en el acceso al recurso.

La mayor parte de las concesiones identificadas están destinadas al uso agrícola industrial, beneficiando directamente a empresas familiares como Fox Berries S.P. de R.L. y El Cerrito S.P. de R.L.. Estas compañías operan al menos tres propiedades agrícolas, cada una con alrededor de 230 hectáreas bajo riego, lo que implica una demanda constante y elevada de agua subterránea.

Los datos revisados señalan la existencia de alrededor de 18 títulos de concesión, lo que configura una red significativa de aprovechamiento hídrico en una zona catalogada como de alta presión sobre los acuíferos.

La investigación también revela un doble beneficio para estas empresas. Además del acceso preferencial al agua, El Cerrito S.P. de R.L. ha operado con subsidios gubernamentales en energía eléctrica, originalmente diseñados para apoyar a pequeños productores rurales.

A través del Programa Especial de Energía para el Campo (PEUA), administrado por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), se subsidia la electricidad utilizada para el bombeo de agua desde pozos profundos. Esto reduce de forma significativa los costos de extracción, lo que implica que el Estado no solo facilita el acceso al recurso hídrico, sino que también abarata su explotación a gran escala.

 

Contexto crítico en el Bajío

 

El impacto de estas concesiones se vuelve más relevante al observar el panorama regional. Guanajuato es actualmente la cuarta entidad con menor disponibilidad de agua por habitante en México, mientras que Querétaro, donde también existen intereses vinculados, enfrenta niveles de sequía moderada a extrema.

Especialistas y organizaciones han advertido que la concentración del agua en manos de grandes actores productivos profundiza la desigualdad en el acceso al recurso, especialmente en zonas donde comunidades completas dependen de tandeos o pozos sobreexplotados.

La investigación reaviva el debate sobre la gestión del agua en México, la transparencia en el otorgamiento de concesiones y el uso de subsidios públicos, en un momento en el que el país discute reformas legales para enfrentar la crisis hídrica.

 

 

 

 

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