Especialistas explican que el estrés puede ser útil en episodios cortos, pero su exposición prolongada genera afectaciones físicas y mentales.
Ciudad de México, (Marcrix Noticias).- El estrés bueno y malo forma parte de la respuesta natural del organismo ante situaciones de presión, aunque su impacto depende de la duración y la intensidad con la que se presenta.
De acuerdo con Ingrid Vargas Huicochea, coordinadora de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM, el estrés es una reacción mental y física normal frente a cambios, amenazas o situaciones fuera de control.
La especialista explicó que existen dos tipos de estrés. El eustrés, considerado positivo, aparece en momentos que generan motivación o emoción, como una graduación o un evento importante.
En contraste, el distrés se presenta cuando la presión es constante o prolongada, lo que puede derivar en ansiedad, angustia, miedo o depresión.
“Realmente, el estrés es una reacción mental y física normal que tenemos todos los seres vivos ante un cambio, una presión, una amenaza o una situación que está fuera de nuestro control”, señaló.
Efectos del estrés en la salud
El organismo libera sustancias como el cortisol durante episodios de estrés, lo que eleva la presión arterial y los niveles de glucosa para responder a situaciones de riesgo.
Sin embargo, cuando el estrés se prolonga, este mecanismo puede afectar funciones como la atención, la memoria y la concentración, además de alterar el estado emocional.
Entre los síntomas más comunes se encuentran irritabilidad, problemas de sueño, disminución de energía, así como preocupación constante o desinterés en actividades cotidianas.
El estrés prolongado también puede generar alteraciones físicas, como problemas cardiovasculares, trastornos gastrointestinales y afecciones dermatológicas.
Además, puede manifestarse con dolores musculares, dificultad para respirar, palpitaciones y otras molestias que afectan el funcionamiento diario.
La especialista indicó que identificar los factores que generan estrés, reconocer las reacciones y buscar estrategias para mantener el equilibrio son pasos clave para reducir sus efectos.
