Estados Unidos. consumió la mayor parte de sus misiles JASSM-ER en el conflicto con Irán y enfrenta un déficit estratégico.
Internacional (Marcrix Noticias) – El arsenal de misiles JASSM-ER en la guerra contra Irán le costó a Estados Unidos más de lo previsto. Washington pasó de tener unas 2.300 unidades a contar apenas con 425 disponibles. El desgaste ocurrió en pocas semanas y plantea un riesgo estratégico para el Ejército estadounidense.
El armamento más valioso, casi agotado
Antes del inicio del conflicto en Medio Oriente, el inventario de misiles JASSM-ER superaba las 2.300 unidades. Durante las primeras cuatro semanas de operaciones militares contra Irán, el Ejército de Estados Unidos utilizó más de mil de esos proyectiles. A eso se sumó el uso de 47 unidades adicionales en una operación en Venezuela.
El resultado es contundente: el stock disponible cayó a cerca de 425 misiles. De ese total, aproximadamente 75 unidades no pueden usarse. Presentan daños o fallas técnicas que las dejan fuera de servicio.
Con ese nivel de inventario, el Ejército apenas podría equipar a unos 17 bombarderos B-1B en una única misión. La cifra evidencia el alcance del desgaste.
Qué son los misiles JASSM-ER y por qué importan
Los misiles JASSM-ER representan el arma de mayor alcance y precisión del arsenal convencional estadounidense. Son proyectiles aire-tierra capaces de volar hasta mil kilómetros. Cuentan con sistemas que les permiten evadir defensas aéreas enemigas.
Una de sus características más relevantes es su capacidad para perforar el suelo. Eso los hace útiles contra objetivos enterrados, como instalaciones subterráneas. Fueron empleados, según reportes, en ataques contra sitios nucleares iraníes durante 2025.
Su uso reduce el riesgo de bajas entre el personal militar. Los pilotos y tripulaciones pueden operar desde distancias seguras. Por eso se consideran un activo estratégico de primera línea.
El costo de depender de los misiles JASSM-ER en la guerra contra Irán
El uso masivo de este armamento tiene consecuencias que van más allá del conflicto con Irán. Junto con la versión de menor alcance, el JASSM, cerca de dos tercios del total del arsenal estadounidense se destinaron al conflicto en Medio Oriente.
Eso deja a Washington en una posición más vulnerable frente a adversarios con mayor capacidad militar, como China. En caso de escalar un nuevo frente, la disponibilidad de estos misiles sería considerablemente menor.
Además del JASSM-ER, el Ejército también empleó misiles Tomahawk en la ofensiva. Ese inventario ronda las 4.000 unidades. Su alcance máximo es de unos 1.600 kilómetros y pueden portar distintos tipos de carga explosiva.
Reposición lenta frente a una demanda alta
Reponer los misiles JASSM-ER en la guerra contra Irán no es una tarea inmediata. El fabricante, Lockheed Martin, tiene previsto producir 396 unidades de la versión de mayor alcance durante 2026. Si ajusta su línea de producción al máximo, podría alcanzar las 860 unidades anuales.
Aun así, recuperar el nivel previo al conflicto tomaría varios años. Eso sitúa al Ejército de Estados Unidos ante una ecuación difícil: mantener presencia en Medio Oriente con un arsenal considerablemente reducido, mientras gestiona la tensión con otras potencias globales.
El alto al fuego pactado entre Washington y Teherán, con una duración inicial de dos semanas, puede romperse en cualquier momento. Si el conflicto se reactiva, el margen de maniobra armamentística de EE. UU. será notablemente más estrecho.

