El primer acuerdo global legalmente vinculante para proteger la vida marina en aguas internacionales ya es una realidad.
México (Marcrix Noticias)-Todavía hay esperanza para nuestro planeta, especialmente para aquellas especies que habitan en los mares y océanos. El primer acuerdo global legalmente vinculante para proteger la vida marina en aguas internacionales ya es una realidad.
Tras casi dos décadas de negociaciones, el Tratado de Alta Mar entró en vigor este sábado, marcando un antes y un después en la conservación oceánica.
¿Qué tan importante es el Tratado de Alta Mar?
El acuerdo regulará casi la mitad de la superficie del planeta: las vastas zonas marinas que no pertenecen a ningún país y que, hasta ahora, carecían de un marco jurídico sólido de protección.
Estas aguas enfrentan amenazas crecientes por la sobrepesca, las prácticas pesqueras destructivas, la contaminación por plásticos, el transporte marítimo y la posible minería en aguas profundas, todo ello agravado por el cambio climático.
El océano, además, cumple un papel clave en la regulación del clima al absorber dióxido de carbono y producir oxígeno, por lo que su salud resulta crucial para el equilibrio ambiental del planeta.
El Tratado de Alta Mar entró en vigor 120 días después de alcanzar el umbral de ratificación por parte de 60 países en septiembre de 2025. Hasta el viernes, ya había sido ratificado por 83 naciones, incluidas potencias marítimas como China y Japón. Su principal objetivo es crear el primer marco legal para establecer Áreas Marinas Protegidas en alta mar, que representan aproximadamente dos tercios de los océanos del mundo. Actualmente, apenas alrededor del 1% de estas aguas internacionales cuenta con algún tipo de protección.
¿Qué tendrán que hacer los países comprometidos?
Desde este sábado, los países que ratificaron el tratado deben comenzar a colaborar en materia de ciencia y tecnología oceánica, así como apoyar a las naciones en desarrollo para que puedan participar en la gobernanza de los océanos.
El acuerdo también obliga a las empresas que planeen actividades con posibles impactos ambientales a realizar evaluaciones conforme a los estándares del tratado. Además, quienes investiguen organismos marinos con potencial comercial —como en el desarrollo de nuevos medicamentos— deberán notificar a otros países y compartir sus hallazgos.
Otro punto clave es que los gobiernos deberán promover los objetivos del tratado dentro de otros organismos internacionales que regulan actividades oceánicas, como las entidades regionales de pesca, la Organización Marítima Internacional y la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos. Aunque aún se están desarrollando la secretaría del tratado y su cuerpo científico, los países ya pueden preparar propuestas para nuevas áreas protegidas.
Entre los posibles emplazamientos figuran los montes submarinos Emperador en el Pacífico Norte, el mar de los Sargazos en el Atlántico y las cordilleras submarinas Salas y Gómez y Nazca frente a Sudamérica.
Estados Unidos firmó el tratado, pero aún no lo ha ratificado, por lo que solo podrá participar como observador y sin derecho a voto. No obstante, según el derecho internacional, se espera que los signatarios respeten los objetivos del acuerdo incluso antes de su ratificación formal.
La carrera contra el tiempo
Los conservacionistas advierten que los gobiernos deben actuar con rapidez para cumplir el objetivo global de proteger el 30% de los océanos para 2030, una meta considerada crítica por la comunidad científica.
“Las áreas marinas protegidas por el tratado serán tan fuertes como los gobiernos las hagan”, advirtió Megan Randles, responsable de política global de la Campaña Oceánica de Greenpeace. “No podemos confiar en que los grandes actores de la industria pesquera simplemente dejen de pescar en estos ecosistemas críticos. Necesitamos que los gobiernos usen el tratado para obligarlos a hacerlo”.
Todavía está pendiente definir cómo se vigilará y hará cumplir la normativa en las zonas protegidas. Entre las opciones en estudio figuran el uso de tecnología satelital, patrullas multinacionales y la colaboración de agencias de la ONU.
En un año se celebrará la primera Conferencia de las Partes (COP) del tratado, donde se decidirán aspectos clave como presupuestos y comités técnicos. La aprobación de la primera Área Marina Protegida podría darse en la segunda COP.
