Famila italoestadounidenseFoto: Jacqueline Matwick - CNN
Decenas de familias de EE.UU. quedaron en un limbo legal en Italia tras los cambios abruptos en las leyes de ciudadanía por descendencia.

 


 

Internacional (Marcrix Noticias) – Vendieron sus casas, renunciaron a sus empleos y compraron tiquetes de ida. Hoy, decenas de familias estadounidenses enfrentan un limbo jurídico en Italia. El detonante fue la modificación sin previo aviso de las leyes de ciudadanía italiana por descendencia en 2025, una medida que dejó a cientos de solicitantes sin opciones claras y sin retorno sencillo.

Un decreto que nadie esperaba

Kellen Matwick llegó a Turín en agosto de 2024 junto a su esposa Jacqueline y sus dos hijos. Sus bisabuelos habían emigrado del centro de Italia a Pensilvania. Durante dos años, la familia reunió documentos para iniciar el reconocimiento de su ascendencia. El plan era instalarse, integrarse y formalizar su ciudadanía italiana por descendencia. Sin embargo, el 3 de octubre de 2024, el gobierno emitió una circular que bloqueó miles de solicitudes. La norma estableció que si un ancestro se naturalizaba mientras sus hijos eran menores de edad, eso interrumpía la línea de descendencia. El bisabuelo de Kellen se había naturalizado cuando su hija era niña. Esa condición anuló su solicitud de inmediato.

La ley que lo cambió todo

El 28 de marzo de 2025, el gobierno italiano convirtió esa circular en decreto de emergencia. La nueva norma limitó la ciudadanía por descendencia a dos generaciones. No hubo período de gracia para quienes ya estaban en Italia tramitando sus papeles. El ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, justificó la medida al señalar que en años anteriores hubo solicitudes que no reflejaban un vínculo real con el país.

Para decenas de familias que ya habían firmado contratos de arrendamiento y matriculado a sus hijos en escuelas italianas, la medida llegó demasiado tarde para dar marcha atrás.

Sin papeles, sin trabajo y sin seguro médico

Hoy, Kellen Matwick no tiene permiso de residencia. Trabaja como autónomo, pero tributa en Estados Unidos porque legalmente no es residente italiano. No puede acceder al sistema de salud ni salir de Europa sin riesgo de no poder volver a entrar. Su esposa tiene un visado temporal que vence próximamente. Su audiencia judicial está programada para enero de 2027.

“Hicimos todo lo que querían que hiciéramos. Ahora me siento muy estúpido, porque lo hicimos de la manera correcta y nos penalizaron”, expresó Kellen.

Historias que se repiten en toda Italia

Erica Galbreath, de Dakota del Sur, logró presentar su caso judicial nueve días antes de que entrara en vigor el decreto. Su ciudadanía fue reconocida. Aun así, asegura conocer al menos cinco familias en situación similar a la de los Matwick. “Es desgarrador para personas que arrancaron de raíz toda su vida y les cierran la puerta”, señaló.

Jackie Wang llegó a Turín el 1 de octubre de 2024, dos días antes de la circular. Hablaba italiano a nivel intermedio-alto y tenía cuatro bisabuelos sicilianos. Cuando fue a presentar sus documentos, las autoridades se negaron a recibirlos. “Me puse a llorar en la oficina. Había arrancado mi vida de cero”, recordó. Hoy reside en Estados Unidos, aunque sigue pagando el alquiler de su apartamento en Turín.

Lea Black llegó desde Connecticut el 8 de marzo de 2025. Vendió sus pertenencias, terminó su contrato de alquiler y dejó su empleo. Veinte días después, el decreto eliminó su vía hacia la ciudadanía italiana por descendencia. Ha gastado más de 20.000 dólares en el proceso. Actualmente vive en casa de una amiga en Atlanta, sin trabajo fijo y sin seguro médico. “Estoy de vuelta en EE.UU. sin casa, sin trabajo, sin coche. Y es porque hice exactamente lo que me dijeron que hiciera”, afirmó.

La espera continúa

Próximas audiencias en el Tribunal Constitucional y en la Corte di Cassazione podrían revisar los límites generacionales. Los afectados esperan que esas instancias corrijan lo que consideran una ley aplicada sin transición ni consideración humana.

“Cada vez que tenemos un atisbo de esperanza, lo derriban”, dijo Jacqueline Matwick.

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