Cancún (Marcrix Noticias).- La fisonomía urbana de este destino turístico ha dado un giro radical con el progreso del Puente Nichupté, el cual registra actualmente un avance del noventa y cinco por ciento en su edificación global. Lo que comenzó como un proyecto fragmentado sobre el sistema lagunar, hoy se presenta como un trazo continuo de concreto que enlaza de manera definitiva el bulevar Luis Donaldo Colosio con la Zona Hotelera. Esta monumental obra de infraestructura, supervisada por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, representa la culminación de un anhelo histórico para los habitantes de Cancún, quienes finalmente contarán con una vía alterna de acceso al corazón de la industria turística.
En el desglose técnico de la obra, los componentes terrestres muestran un grado de finalización casi total, destacando el entronque con el bulevar Luis Donaldo Colosio y el sistema de construcción descendente, ambos con un noventa y nueve por ciento de ejecución. Por su parte, el arco metálico y la sección que atraviesa la laguna superan el noventa y siete por ciento de avance, mientras que el entronque con el bulevar Kukulcán se encuentra en su etapa final con un ochenta y cuatro por ciento. La colocación de las mil seiscientas cincuenta y ocho vigas de soporte se ha completado en su totalidad, permitiendo que las cuadrillas de trabajadores se concentren ahora en los detalles estéticos y de seguridad.
Durante décadas, la operatividad de la zona turística dependió de una única arteria vial, lo que provocaba colapsos logísticos ante cualquier incidente de tránsito o manifestación social. Con una extensión de once kilómetros con doscientos metros, esta nueva vía no solo desahogará el flujo vehicular, sino que ofrecerá un trayecto seguro para miles de trabajadores del sector servicios que se desplazan diariamente. La estructura contará con tres carriles de circulación, incluyendo uno reversible de acuerdo con la demanda del tráfico, además de integrar espacios modernos como ciclovías, andadores para peatones y bahías diseñadas para emergencias.
El proyecto, cuya construcción inició en el año dos mil veintidós bajo la responsabilidad de la empresa Ingenieros Civiles Asociados, entra ahora en su fase de acabados, señalización y sistemas de iluminación inteligente. Desde puntos emblemáticos de la ciudad, como el Malecón Tajamar, ya es posible dimensionar la escala de esta pieza de ingeniería que redefine la conexión entre el centro urbano y el litoral. A pesar de que las grúas aún realizan maniobras finales sobre el cuerpo de agua, el esqueleto de la estructura principal está totalmente unido, marcando el fin de la etapa más compleja de la cimentación.
Aunque las autoridades federales no han emitido una convocatoria oficial para el corte del listón, se estima que la inauguración del viaducto podría ocurrir entre los meses de marzo y abril del presente año. Esta apertura significará un alivio inmediato para la movilidad local y un impulso a la competitividad de la región, garantizando una evacuación más eficiente en casos de contingencia climática. El Puente Nichupté deja de ser una promesa de campaña para convertirse en una realidad tangible que promete elevar la calidad de vida de las familias cancunenses y la experiencia de los visitantes internacionales.
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