El registro revela que las agresiones se concentran en Guanajuato, Sinaloa y Jalisco.

México (Marcrix Noticias)-A las 8:20 horas del 27 de febrero último, integrantes del colectivo Corazones Unidos por una Misma Causa, de Mazatlán, Sinaloa, acudieron a la vivienda de Rubí Patricia Gómez Tagle, después de que la habían esperado 50 minutos en las instalaciones regionales de la Fiscalía del Estado de Sinaloa, punto de encuentro para acudir a la comunidad El Verde, municipio de Concordia, donde las mujeres del grupo acudirían a realizar acciones de búsqueda de personas desaparecidas.

El retraso de Rubí, madre de Édgar Daniel Gómez Tagle, desaparecido el 29 de mayo de 2025, era inexplicable para sus compañeras, que el día anterior habían realizado con ella búsquedas en campo, y más aún porque ese viernes tenían programado reunirse con la titular de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), Martha Lidia Pérez Gumercindo, para trabajar en las fosas encontradas en El Verde.

“No atendía mensajes ni llamadas y decidimos pedir apoyo para ir a su casa. Entramos y me tocó ver a Rubí sin vida”, cuenta en entrevista Laura Ivonne Valdez Ramírez, consternada aún por el feminicidio de su compañera, al ser ella quien la encontró sin vida.

“La muerte de Rubí nos muestra que como mujeres buscadoras nos estamos enfrentado a mucho más que los miedos, ahora al feminicidio de una de nosotras, y desgraciadamente es la segunda integrante del colectivo que nos han arrancado en menos de un año”, advierte Laura Ivonne, quien busca a su tío Ricardo Ramírez Uribe, desaparecido el 27 de junio de 2010.

“Nos matan por buscar”

El 14 de octubre del año pasado, hombres armados privaron de la libertad a María de los Ángeles Valenzuela, quien buscaba a su papá Manuel Valenzuela Osuna, y su primo Mario Cristóbal Valenzuela Méndez, desaparecidos el 15 de noviembre de 2024 y el 12 de febrero de 2025, respectivamente. Hasta ahora no se sabe nada de la buscadora.

“Con Rubí pasó lo mismo que con María de los Ángeles, no había presentado ninguna señal de que estuviera en peligro. Es mucha coincidencia que vamos a salir a búsqueda y le pasa algo a una de las compañeras”, cuenta.

Laura Ivonne señala que el feminicidio de Rubí provocó mucho miedo, frustración e impotencia entre las buscadoras.

“Nos están matando tan sólo por el hecho de buscar. Queremos que ese miedo llegue a oídos de Claudia (Sheinbaum), de la presidenta, que tenga empatía por nosotras; somos mujeres y no le hacemos daño a nadie. Simplemente andamos buscando lo que nosotros necesitamos en nuestra casa, porque tenemos una silla vacía”, lamenta Laura Ivonne Ramírez.

El feminicidio de Rubí Patricia ocurrió el mismo día en que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo acudió a Mazatlán para hablar de la supuesta disminución de delitos en la entidad, sumida en la “guerra” entre las dos facciones del Cártel de Sinaloa, desatada tras el traslado de Ismael Mayo Zambada a Estados Unidos, en agosto de 2024.

Rubí Patricia se convirtió en la persona buscadora número 35 asesinada desde 2010, de esas 35, 25 han sido ejecutadas durante los gobiernos de la Cuarta Transformación, de acuerdo con un registro llevado por la organización Artículo 19.

La organización incluyó en su base de datos a ocho personas buscadoras que han sido víctimas de desaparición desde 2010, siete de los casos ocurridos durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum.

Los estados con mayores índices de violencia son Guanajuato con 11; Sinaloa y Jalisco con 4 cada uno; Michoacán, Sonora y Veracruz con 3 en cada entidad; y Guerrero, Estado de México, Tamaulipas y Zacatecas con 2 agresiones letales en cada entidad.

Del registro se advierte que las mujeres buscadoras son las más agraviadas en los últimos 16 años, acentuándose el riesgo durante los últimos siete años. Así, del total de víctimas mortales, 21 son mujeres, 17 de ellas asesinadas durante los sexenios de la 4T, 12 con López Obrador y cinco con Claudia Sheinbaum.

De las ocho desapariciones de personas buscadoras desaparecidas desde 2010, siete ocurrieron durante los gobiernos de Morena, tres de ellas mujeres. Cabe destacar que, de esas siete, durante el actual gobierno de Sheinbaum desaparecieron seis buscadores, dos son mujeres.

Malos pronósticos

Jessica Alcázar, coordinadora de Prevención de Artículo 19, alerta que el sexenio de la primera mujer presidenta se vislumbra como “uno de los más letales para las personas buscadoras, de hecho, el 2025 cerró así, con 11 casos, siete asesinados y cuatro desapariciones”. De las 11 víctimas, cinco fueron mujeres, cuatro ejecutadas y una desaparecida.

Del análisis, Alcázar resalta que es preocupante que “a partir de la desaparición de Lorenza Cano, el 15 de enero de 2024, empezaron las desapariciones contra las buscadoras, no sólo el asesinato, desapariciones que se dan obviamente con lujo de violencia, pero donde también pueden asesinar o al momento de sustraerlas de sus espacios o de los lugares en donde ellas están haciendo su labor de búsqueda; pueden asesinar a sus familiares, tanto hijos como a sus esposos o parejas”.

Alcázar destaca que mientras las personas defensoras, y de manera particular las mujeres, están corriendo riesgos en la búsqueda de sus familiares, labor que no hace el Estado. El Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras y Periodistas de la Secretaría de Gobernación no les da protección, pasando por alto la recomendación del Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU (CED) de que las personas buscadoras son defensoras de derechos humanos.

“De manera sistemática, el Mecanismo lo que ha hecho es negarles las medidas de protección, porque dicen que la labor de las buscadoras o el riesgo que corren no es por su labor, sino por su condición de víctima. Esto es muy grave, porque es una revictimización de las compañeras buscadoras”, apunta Alcázar.

En un escenario en el que prevalece “una impunidad total”, tanto en casos de desapariciones como de asesinatos de personas buscadoras, Jessica Alcázar advierte que lo que se busca con esas agresiones es “inhibir” la búsqueda de personas desaparecidas por parte de los colectivos a los que pertenecía la mayoría de las víctimas.

“El fenómeno está aumentando. No hay voluntad política para protegerlas, no hay voluntad política para buscar, pero sí hay voluntad política para inhibir, para rasurar el registro de personas desaparecidas, para aligerar el fenómeno. En realidad lo que estamos viendo es que no hay medidas que garanticen la seguridad de las personas buscadoras”, advierte Jessica Alcázar.

En vísperas de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Micaela González Heras, integrante del colectivo Brigada Estatal de Búsqueda de Personas de Sinaloa, reconoce que para este sector es un día en el que saldrán a las calles a manifestarse.

“Para nosotros también es una jornada de protesta, una jornada de visibilización ante esta violencia estructural que existe”, dice la madre buscadora de Antonio de Jesús y Christian Geovany Lozoya, víctimas de desaparición forzada, ocurrida el 27 de noviembre de 2012.

Mensaje a Sheinbaum

“Este mensaje debe ser muy claro para la presidenta, porque en una gira presidencial donde estábamos viviendo el contexto de la localización de unas fosas clandestinas que estaban ligadas a la desaparición de unos mineros, justamente ese día se da el asesinato de una compañera buscadora. Ella no se manifestó de ninguna manera, no tocó el tema, no se acercó a las familias, total insensibilidad, ajena a lo que estaba sucediendo, al dolor de las familias y lo que estaban enfrentando”, destaca la buscadora.

Micaela reprocha que ante el feminicidio de Rubí Patricia se está filtrando en redes sociales que fue un “crimen pasional”, como un mecanismo de restar importancia a su labor de mujer buscadora víctima de feminicidio.

“Nosotros lo vemos como esos mensajes claves que utilizan, como decir ya cállense, ya no busquen, ya no hagan tan visible esta problemática, y lamentablemente no contamos con las medidas de seguridad que deberían de existir”, destaca la buscadora.

Tras recordar que si las buscadoras logran conseguir protección federal, no es suficiente, pues por lo general consiste en un botón de pánico que no funciona en zonas despobladas donde buscan, o bien son vigiladas por corporaciones policiales municipales o estatales, que en ocasiones suelen ser perpetradores de desapariciones.

“Yo creo que el feminicidio es una vida más, en este país es una herida dolorosa, fuerte, de parte de nosotras las buscadoras, pues nosotras vamos a ir con pala en mano, con el corazón roto, destrozado, y con mucho miedo, pero firmes, porque el amor que tenemos por los familiares desaparecidos es más grande que el mismo miedo”, sostiene Micaela González Heras.

Informacion: Proceso

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

No puedes copiar el contenido de esta página