animales pueden transmitir rabia

Autoridades de salud explican qué especies sí representan un riesgo y desmienten el mito que criminaliza a las zarigüeyas.

 

Cancún, Quintana Roo, (Marcrix Noticias).— La rabia es una enfermedad viral grave que puede transmitirse a los humanos a través de la mordedura o el contacto con saliva infectada de animales portadores. En regiones del Caribe mexicano y zonas rurales del país, las autoridades sanitarias mantienen activa la vigilancia epidemiológica ante la presencia del virus en fauna silvestre y animales de producción.

De acuerdo con información difundida por instancias de salud, los principales animales que pueden transmitir la rabia son murciélagos, zorrillos, mapaches, zorros, monos, tejones, coatíes, jabalíes y pecaríes, así como animales de producción como vacas, cabras, borregos, cerdos y caballos, especialmente cuando no cuentan con esquemas de vacunación o han tenido contacto con fauna silvestre infectada.

 

Cómo ocurre el contagio

 

El virus de la rabia se transmite principalmente por mordeduras, aunque también puede ingresar al organismo humano a través de heridas abiertas o mucosas en contacto con saliva infectada. Una vez que aparecen los síntomas, la enfermedad es casi siempre mortal si no se aplica el tratamiento oportuno.

Entre los síntomas de alerta en humanos se encuentran fiebre, dolor de cabeza, alteraciones neurológicas, espasmos musculares, temblores, taquicardia y dificultad para respirar. En fases avanzadas puede presentarse parálisis facial o generalizada.

 

El mito de las zarigüeyas como transmisoras de rabia

 

A pesar de la creencia popular, las zarigüeyas (tlacuaches) no son un vector relevante de rabia. Especialistas y literatura científica coinciden en que los casos documentados de rabia en zarigüeyas son extremadamente raros, debido, entre otros factores, a su baja temperatura corporal, que dificulta la replicación del virus.

Este mito ha provocado que estos animales sean agredidos, desplazados o incluso asesinados, bajo la falsa idea de que representan un riesgo sanitario, cuando en realidad no son una amenaza para la salud humana.

Lejos de ser peligrosas, las zarigüeyas cumplen un papel clave en el equilibrio ecológico. Son consideradas una primera línea de defensa contra la enfermedad de Chagas, ya que se alimentan de insectos vectores como la chinche triatomina. Además, estudios científicos han documentado que en su sangre existen proteínas con potencial para el desarrollo de antídotos contra venenos de serpiente, lo que las convierte en una especie de alto valor biológico.

 

Prevención y responsabilidad ciudadana

 

Las autoridades recomiendan no manipular fauna silvestre, mantener vacunadas a las mascotas, reportar animales con comportamiento inusual y acudir de inmediato a servicios médicos ante cualquier mordedura. Asimismo, se hace un llamado a la ciudadanía a no dañar a las zarigüeyas, ya que eliminarlas no reduce el riesgo de rabia y sí afecta gravemente al ecosistema.

La desinformación también mata especies. En el caso de las zarigüeyas, protegerlas es una medida de salud ambiental y comunitaria.

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