Congreso

Tras dos meses de reformas, la disputa por plazas y recursos mantiene paralizada la comunicación en el Congreso de la Ciudad de México.


Nacional (Marcrix Noticias) – Han pasado más de 60 días desde que el Congreso de la Ciudad de México aprobó cambios profundos en su estructura interna. Mediante un decreto emitido el pasado 19 de noviembre, se ordenó la desaparición de la Coordinación de Comunicación Social. Esta oficina debe integrarse ahora al Canal del Congreso, según la nueva Ley Orgánica. Sin embargo, la comunicación Donceles y Allende enfrenta hoy una parálisis operativa y administrativa notable.

Incertidumbre en la estructura jerárquica

Hasta la fecha, no existe claridad sobre el organigrama final de esta nueva unidad técnica. Los legisladores no han definido si el área funcionará como una dirección o una subdirección administrativa. Esta falta de acuerdos ha generado un vacío de mando que afecta el flujo de información oficial.

La reforma legal buscaba optimizar recursos, pero la implementación se mantiene detenida. Según fuentes internas, el conflicto radica en la distribución de los puestos clave dentro de la institución. Mientras las definiciones legales esperan, el personal operativo carece de lineamientos claros para desempeñar sus funciones diarias.

Disputas internas y la comunicación Donceles y Allende

El trasfondo de este retraso administrativo parece ser una pugna política por el control de plazas laborales. Diversas facciones dentro del Poder Legislativo local buscan asegurar puestos de estructura para sus equipos cercanos. Estos cargos incluyen beneficios como bonos, vales de despensa y gratificaciones por fin de legislatura.

Esta competencia por el control presupuestal ha impedido normalizar las actividades en el recinto de Donceles. Actualmente, la comunicación Donceles y Allende opera de manera parcial, limitando la difusión de las actividades legislativas. Los intereses particulares sobre la nómina han desplazado la prioridad de informar a la ciudadanía.

Impacto en la operatividad del personal

A la falta de acuerdos políticos se suma la remodelación física de las oficinas parlamentarias. Los trabajadores de base enfrentan condiciones que les impiden cumplir con sus jornadas de forma regular. Muchos empleados asisten solo a registrar su entrada y salida debido a la falta de espacios adecuados.

Esta situación ocurre a pocos días de que inicie el próximo periodo ordinario de sesiones. El personal administrativo se encuentra a la espera de perfiles y currículos para definir las nuevas titularidades. Sin una estructura sólida, el Congreso capitalino inicia el año con un área de prensa desarticulada y sin liderazgo.

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