COPARMEX  señala que la inversión y el empleo dependerán de certidumbre jurídica, seguridad y el aprovechamiento del nearshoring.

 

Cancún (Marcrix Noticias)-Este año 2026 se perfila como un punto de inflexión para la economía mexicana. Aunque los principales organismos internacionales anticipan estabilidad macroeconómica, el crecimiento previsto —entre 1.1% y 1.5%— resulta insuficiente para detonar bienestar, empleo formal y mayor productividad. El verdadero reto, advierte COPARMEX, será transformar esa estabilidad en confianza e inversión de largo plazo.

 

 

Las expectativas económicas muestran contrastes. Mientras el Gobierno Federal proyecta un crecimiento más optimista, los analistas coinciden en un avance moderado, inflación cercana al 4% y un tipo de cambio estable. Sin embargo, este entorno no garantiza por sí solo mayor dinamismo económico, especialmente ante un mercado laboral marcado por alta informalidad y baja participación, sobre todo de las mujeres.

 

En el ámbito social, los avances en ingresos no han sido suficientes para reducir de manera estructural la pobreza laboral. La persistencia de la informalidad —que supera el 55%— limita el acceso a seguridad social y debilita la recaudación. Para el sector empresarial, el empleo formal sigue siendo la herramienta más eficaz de política social, pero requiere un entorno que incentive la productividad y el crecimiento de las MiPyMEs.

La inseguridad continúa siendo uno de los principales frenos a la inversión. La extorsión, en particular, registró un aumento significativo durante 2025 y mantiene elevados costos económicos y operativos para las empresas. La falta de denuncias y el debilitamiento institucional profundizan el problema, afectando la competitividad del país.

A este escenario se suma un clima político que genera incertidumbre. Las discusiones sobre reformas institucionales, cambios al sistema judicial y la reducción de contrapesos han impactado la percepción de certidumbre jurídica, un factor clave para la toma de decisiones empresariales y la atracción de capital.

En el plano internacional, la revisión del T-MEC será determinante. Aunque el tratado sigue siendo el principal ancla de la economía mexicana, cualquier ajuste exige coordinación entre sectores para preservar la confianza comercial. Paralelamente, el nearshoring representa una oportunidad real, pero su aprovechamiento depende de resolver rezagos en infraestructura, energía, seguridad y regulación.

Ante este panorama, COPARMEX plantea una agenda basada en seis prioridades: fortalecer el Estado de Derecho, garantizar seguridad, asegurar energía competitiva, mantener finanzas públicas responsables, impulsar a las MiPyMEs y consolidar la integración regional.

El organismo empresarial subraya que México aún tiene margen para crecer y atraer inversión, pero advierte que 2026 será clave para definir si el país avanza hacia un desarrollo sostenido o prolonga un ciclo de bajo dinamismo económico.

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