El mandatario fue removido tras el escándalo por reuniones con empresarios chinos y en medio de tensión preelectoral.
Lima, Perú (Marcrix Noticias).- El Congreso de Perú destituyó a José Jerí apenas cuatro meses después de que asumiera la Presidencia, marcando un nuevo episodio de inestabilidad política en el país andino. El abogado de 39 años fue removido tras prosperar una de las mociones presentadas en su contra, vinculadas a reuniones privadas con empresarios chinos que generaron sospechas y una investigación en curso.
La crisis se detonó tras la difusión de un video grabado el 26 de diciembre en el que se observa a Jerí ingresando encapuchado y con lentes oscuros a un restaurante de comida china en Lima, fuera del horario habitual. En ese lugar sostuvo un encuentro con el empresario Zhihua Yang, dedicado a negocios que incluyen seguridad y proyectos hidroeléctricos.
Posteriormente se conocieron más imágenes de reuniones con Yang y con Ji Wu Xiaodong, empresario vinculado a una presunta organización dedicada al tráfico ilegal de madera y que, pese a cumplir arresto domiciliario, visitó Palacio en tres ocasiones.
El caso fue denominado Chifagate y se convirtió en el eje del debate político en las últimas semanas, a pocas semanas de las elecciones generales previstas para el 12 de abril.
Debate tenso y ruptura de alianzas
Durante la sesión extraordinaria, el mandatario defendió su actuación y aseguró que “no cometió ningún delito”; asimismo, calificó el escándalo como “errores”.
Sin embargo, el pleno avanzó con la moción. Ana Zegarra, legisladora de Somos Perú y compañera de bancada de Jerí, intentó modificar el procedimiento proponiendo una vacancia que requería mayor número de votos. Su planteamiento no prosperó y la destitución se concretó tras obtenerse las firmas necesarias para el debate.
Hamlet Echeverría, parlamentario de Juntos por el Perú, señaló durante la sesión que Jerí ejerció el poder “de manera clandestina” por lo que el congreso debía decidir si quería “seguir siendo cómplice del poder o si recupera un mínimo de dignidad frente al pueblo”.
La caída de Jerí se produjo después de que sucediera en el cargo a Dina Boluarte, también destituida por el Congreso. Ahora el Parlamento deberá elegir a un nuevo presidente del Congreso, quien asumirá automáticamente la jefatura del Estado hasta el 28 de julio, fecha en que tomará posesión el mandatario elegido en las urnas.
El episodio ocurre en un contexto de alta fragmentación política y disputa entre bancadas como Fuerza Popular y Renovación Popular, que lideran las encuestas de intención de voto.
Según Datum Internacional, el 68 por ciento de los peruanos considera que Jerí es sospechoso de haber cometido actos de corrupción, una cifra que contrasta con el 58 por ciento de aprobación que registraba al inicio de su gestión. Perú vuelve así a enfrentar un cambio abrupto en la Presidencia, en medio de un escenario de incertidumbre institucional y reformas pendientes.
