Zacatecas (Marcrix Noticias).-Este 14 de febrero con consignas de justicia y en medio de un ambiente de duelo, la comunidad minera de Zacatecas salió a las calles para exigir justicia por el asesinato de los ingenieros José Ángel Hernández Vélez e Ignacio Aurelio Salazar Flores en Concordia, Sinaloa. La movilización reunió a trabajadores del sector, estudiantes y colectivos de personas desaparecidas, quienes reclamaron que el crimen no quede impune y que se refuercen las condiciones de seguridad en las regiones mineras.
La marcha, denominada “Los mineros estamos de luto”, inició en la Unidad Académica de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Zacatecas y avanzó hasta la Plaza de Armas, en el centro de la capital. Con cascos y chalecos color naranja, trabajadores de distintas empresas mineras y estudiantes de ingeniería participaron en la manifestación pacífica para visibilizar la preocupación del gremio ante tanta violencia.
Durante el recorrido estuvieron presentes familiares y amistades de las víctimas, quienes esta semana fueron sepultadas en sus lugares de origen, en los municipios de Cañitas de Felipe Pescador y Sombrerete.
El padre de José Ángel expresó su dolor y pidió a la presidenta Claudia Sheinbaum y al gobernador David Monreal Ávila que se haga justicia. Señaló que su hijo solo buscaba mejores oportunidades de vida y exigió resultados para que el caso no quede sin castigo.
Por su parte, Rubén del Pozo, director de la Unidad de Ciencias de la Tierra de la Universidad Autónoma de Zacatecas y presidente del Consejo Directivo de la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México, afirmó que se trata de un hecho inédito para el sector. Indicó que, si bien se han superado riesgos al interior de las minas, ahora enfrentan amenazas en el entorno externo, por lo que consideró indispensable reforzar las estrategias de seguridad en las zonas mineras.
Al concluir la movilización, la comunidad minera dio lectura a un pronunciamiento público para exigir justicia por José Ángel y Nacho, y guardó un minuto de silencio en su memoria. La exigencia fue clara: que las autoridades fortalezcan las medidas de seguridad y garanticen condiciones que permitan a los trabajadores desempeñar su labor sin temor a la violencia.

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