Esta disparidad financiera representa el principal desafío para la estabilidad de las plantillas laborales fuera de la franja costera.
Cancún (Marcrix Noticias)-La ubicación geográfica se ha convertido en un factor determinante para los ingresos de los trabajadores turísticos en Cancún, generando una marcada desigualdad económica.
Cecilia Betancourt, gerente del hotel Hilton Garden Inn Cancun Airport, reveló que los colaboradores de hoteles de ciudad enfrentan una desventaja crítica, percibiendo hasta un 50% menos en propinas en comparación con quienes laboran en los resorts de la Zona Hotelera.
Esta disparidad financiera representa el principal desafío para la estabilidad de las plantillas laborales fuera de la franja
costera.
Esta brecha se explica por la naturaleza del servicio y el perfil del visitante; mientras que en los grandes complejos de playa el turismo de ocio fomenta gratificaciones más generosas, en las zonas urbanas y de tránsito el flujo es más ejecutivo o de corta estancia.
Según la directiva, este impacto económico negativo obliga a las empresas a buscar alternativas de compensación que no dependen exclusivamente del efectivo, intentando equilibrar la balanza para evitar que el personal calificado migre hacia los hoteles “todo incluido” en busca de mayores ingresos.
Ante la imposibilidad de competir directamente con el volumen de propinas de la Zona Hotelera, la estrategia del sector se ha volcado hacia el fortalecimiento del clima laboral y el sentido de pertenencia.
Betancourt señaló que la prioridad ahora es “consentir” al equipo de trabajo mediante programas de estímulos, reconocimientos y un entorno de seguridad emocional.
La premisa es clara: si el bolsillo se ve afectado por la ubicación, la empresa debe compensarlo con un ambiente de trabajo superior que fomente la lealtad del empleado.
Este fenómeno ha transformado incluso los criterios de contratación, donde la actitud de servicio y la calidez humana han pasado a ser más valiosas que la propia experiencia técnica.
La gerencia del Hilton Garden Inn apuesta por reclutar personas con una vocación genuina de atención, bajo el entendimiento de que un colaborador que se siente valorado y seguro en su puesto es menos propenso a desertar, a pesar de las limitaciones económicas que impone el sistema de gratificaciones actual en las zonas periféricas del destino.
Finalmente, aunque el dinero sigue siendo un factor crucial para el sustento de las familias, la industria hotelera de ciudad confía en que el bienestar emocional y la comodidad operativa actúen como un muro de contención contra la rotación de personal.
La meta para este 2026 es consolidar una estructura donde el trabajador no solo busque la rentabilidad inmediata de la propina, sino una trayectoria profesional estable en centros de hospedaje que, como el del aeropuerto, ofrecen ventajas logísticas y un trato humano diferenciado.
