El inmueble, asociado durante años con los excesos del poder, albergará a la Universidad Nacional Rosario Castellanos y al Bachillerato Nacional en un predio de más de seis hectáreas en la Ciudad de México

Ciudad de México (Marcrix Noticias).– La antigua Casa Tlalpan, inmueble que fue vinculado con presuntos actos de corrupción y excesos durante la época en que estuvo relacionado con el entonces jefe de la Policía del Distrito Federal, Arturo Durazo Moreno, será transformada en un espacio educativo para albergar instalaciones de la Universidad Nacional Rosario Castellanos y del Bachillerato Nacional.

El anuncio se realizó este viernes 16 de octubre, durante la mañanera en la que se informó que, por instrucciones de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se destinará la totalidad del conjunto inmobiliario a fortalecer la oferta educativa y ampliar el acceso de los jóvenes a la educación.

Durazo construyó Casa Tlalpan en la década de los 70

De acuerdo con la explicación presentada durante el anuncio, la propiedad fue construida en la década de 1970 en las inmediaciones del Ajusco, en la alcaldía Tlalpan, y durante años representó un símbolo de opulencia. Posteriormente, tras detectarse operaciones ilegales relacionadas con la posesión de estos bienes, el inmueble fue restituido al patrimonio federal mediante un procedimiento por defraudación fiscal.

A finales de la década de 1990, una parte de las instalaciones fue entregada a la Academia Mexicana de Ciencias para actividades relacionadas con la investigación científica y la educación. Con la nueva disposición, el conjunto completo será destinado a fines educativos, mientras que la Academia será reubicada en otro espacio acorde con sus funciones.

Lujos y excesos de Durazo

El predio tiene una superficie superior a seis hectáreas e incluye una casa principal, discoteca, helipuertos, caballerizas, plaza de toros, casino, alberca, campo de tiro, dos lagos artificiales, una sala para automóviles de colección, invernadero y diversas instalaciones deportivas, entre otros espacios.

Durante el anuncio se destacó que la reconversión busca aprovechar la infraestructura existente para atender las necesidades educativas de la población y ofrecer nuevas oportunidades de formación a las juventudes mexicanas.

En el proyecto participaron distintas dependencias federales y autoridades locales, entre ellas las secretarías de Ciencia y Educación Pública, la Universidad Nacional Rosario Castellanos y los gobiernos de la Ciudad de México y de la alcaldía Tlalpan.

La transformación de la antigua Casa Tlalpan se presentó como parte de la política de recuperación de bienes para el uso público, bajo el principio de «devolver al pueblo lo robado», con el objetivo de convertir un inmueble asociado con el dispendio en un espacio dedicado al conocimiento y la formación académica.

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