El triunfo de Senegal sobre Marruecos desnuda una serie de problemas y decisiones arbitrales en el torneo.

Senegal (Marcrix Noticias)-Lo que debía ser una celebración histórica del fútbol africano terminó envuelta en controversia y desorden. En el Estadio Príncipe Moulay Abdellah, Senegal levantó el trofeo de la Copa Africana tras imponerse 1-0 a Marruecos con un gol de Pape Gueye en la prórroga, aunque el encuentro quedará más recordado por el caos que por el juego.

El tiempo reglamentario concluyó sin anotaciones, pero los minutos finales estuvieron llenos de decisiones arbitrales cuestionadas. Primero, un gol senegalés fue invalidado tras un cabezazo al poste de Abdoulaye Seck y un posterior remate de Moussa Niakhaté, luego de que el árbitro Jean Jacques Ndala marcara una supuesta falta sobre Achraf Hakimi.

Instantes después, el silbante señaló un penal a favor de Marruecos por un jalón de El Hadji Malick Diouf sobre Brahim Díaz, lo que provocó la furia del banquillo senegalés. En señal de protesta, el técnico Pape Thiaw ordenó a sus jugadores abandonar momentáneamente el campo, generando una pausa de casi 14 minutos.

Mientras tanto, en las tribunas se registraron conatos de violencia entre aficionados y enfrentamientos en la zona de prensa, lo que obligó a la intervención policial y elevó la tensión dentro y fuera del estadio.

Tras la reanudación, Brahim Díaz tuvo la oportunidad de darle el título a Marruecos desde los once pasos, pero falló su ejecución al intentar una “Panenka” que fue detenida sin problemas por el arquero Édouard Mendy. Ese error terminó por inclinar el ánimo del partido.

Ya en el tiempo extra, Senegal aprovechó el momento y, al minuto cuatro, Pape Gueye definió con un potente disparo de zurda al ángulo superior derecho para marcar el gol del campeonato. A partir de ahí, Marruecos no logró reaccionar.

Al silbatazo final, la mayoría de los casi 70 mil asistentes abandonó rápidamente el estadio, dejando vacía la ceremonia de premiación.

Desde días previos, la final ya estaba envuelta en polémica. La federación senegalesa había denunciado condiciones adversas en su estancia, incluyendo problemas de seguridad e instalaciones deficientes. Además, su selección llegó al partido sin figuras clave por sanción y lesiones, como Koulibaly, Diatta y Niang.

Tras el encuentro, el técnico marroquí Walid Regragui calificó lo ocurrido como “vergonzoso” para la imagen del fútbol africano. Incluso la conferencia de prensa posterior tuvo que cancelarse debido a gritos y confrontaciones entre periodistas.

Pese al título, el triunfo de Senegal quedó ensombrecido por una final marcada más por la polémica que por el espectáculo deportivo.

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