Fans de BTS identificaron a vendedores tras el colapso de la preventa en México y usaron sus datos para inscribirlos en universidades y exhibirlos en redes.
México (Marcrix Noticias).– La frustración por el colapso en la venta de boletos para los conciertos de BTS en México derivó en una respuesta organizada del fandom ARMY contra presuntos revendedores, quienes se convirtieron en el blanco de acciones digitales tras la rápida desaparición de entradas y la reventa con precios inflados.
Los conciertos, programados para mayo en el Estadio GNP, contaban con 136 mil 400 boletos para tres fechas, los cuales se agotaron en menos de 40 minutos.
Desde los primeros instantes de la preventa, miles de fans reportaron fallas en la plataforma, filas virtuales inestables, precios que aumentaban sin previo aviso y zonas completas agotadas en segundos.
Aunque el evento se anunció como venta exclusivamente en línea, también se detectaron ventas en taquilla, además de cancelaciones de boletos sin explicación.
Poco después, comenzaron a circular evidencias de reventa masiva en plataformas como StubHub y Viagogo, con precios hasta cuatro veces superiores a los oficiales, lo que encendió la indignación del fandom.
A través de X (antes Twitter), TikTok y grupos de WhatsApp, integrantes del ARMY iniciaron una campaña para identificar a revendedores, recopilando información en publicaciones públicas, como nombres, teléfonos, cuentas bancarias y perfiles usados para ofrecer entradas.

Con esos datos, aplicaron una estrategia para saturar correos y teléfonos de los presuntos revendedores: los inscribieron en universidades privadas, solicitaron información de cursos, registraron solicitudes de crédito y préstamos, y los anotaron en servicios y plataformas que generan contacto constante.
Entre los casos más difundidos, fans compartieron capturas de registros de solicitud de información en la Universidad del Valle de México (UVM), incluso con becas automáticas activadas en algunos formularios.
También circularon listas con “opciones” para registrar a los revendedores en cursos en línea, escuelas de idiomas y empresas privadas.

En un episodio adicional que avivó la polémica, usuarios afirmaron haber exhibido una presunta infidelidad de uno de los revendedores, enviando pruebas a su pareja.
Más allá de la presión en redes, el ARMY presentó denuncias formales ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) para exigir transparencia y sanciones por las irregularidades detectadas.
Entre las principales quejas se incluyeron el uso de precios dinámicos, la falta de filtros contra bots, la opacidad sobre disponibilidad real por sección y el mal funcionamiento de las filas virtuales. También se impulsó una petición en Change.org que superó 200 mil firmas, solicitando cambios de fondo en la venta de boletos en el país.

El titular de Profeco, Iván Escalante, informó que existe un proceso abierto por presuntas irregularidades y adelantó nuevos lineamientos: publicación de mapas y precios completos al menos 24 horas antes de cada venta, desglose del costo total desde el inicio, bloqueo de bots y sanciones a plataformas de reventa que incurran en prácticas abusivas. Profeco habilitó además el correo conciertos@profeco.gob.mx para recibir denuncias.
Por su parte, Ticketmaster negó estar involucrado con la reventa de boletos. La controversia, sin embargo, continúa generando debate sobre prácticas de venta, reventa digital y límites de la protesta en línea, mientras miles de fans esperan medidas que garanticen un acceso justo a futuros conciertos.
Con información de Excélsior y de medios.


