Habitantes de la Zona Maya denuncian constantes apagones por deficiencias en el suministro eléctrico y deciden organizarse para limpiar líneas, ante la falta de respuesta oportuna de la Comisión Federal de Electricidad.
La problemática de los apagones y fallas eléctricas en comunidades rurales ha escalado al punto de que habitantes de la Zona Maya optaron por intervenir directamente en el mantenimiento de la red, debido a la falta de atención en el suministro eléctrico por parte de la Comisión Federal de Electricidad.
Autoridades de 64 comunidades del municipio señalaron que las interrupciones constantes del servicio se originan principalmente por la falta de mantenimiento en la infraestructura eléctrica. Durante una reunión con representantes del Ayuntamiento, delegados, subdelegados y comisariados expusieron que las fallas se intensifican en temporada de lluvias.
De acuerdo con los testimonios, cada precipitación provoca apagones que afectan no solo la electricidad, sino también el acceso al agua potable, ya que muchos sistemas dependen de energía para su funcionamiento. A esto se suma el incremento de mosquitos, lo que impacta principalmente en la salud de los niños.
Las autoridades comunitarias también denunciaron que las variaciones de voltaje han ocasionado daños en aparatos eléctricos, una situación que no se presentaba en años anteriores cuando la demanda del servicio era menor. Además, advirtieron sobre riesgos en la infraestructura, como postes inclinados y cables colgantes, especialmente en la comunidad de Insurgentes.
Ante este panorama, el Ayuntamiento acordó iniciar trabajos de limpieza en la ruta La Esperanza San Antonio Tuk, con el objetivo de reducir las afectaciones. Por su parte, un representante de la Comisión Federal de Electricidad informó que se dará seguimiento a las solicitudes mediante el programa de atención comunitaria, con acciones previstas en distintas localidades.
Sin embargo, en algunas comunidades cercanas a Adolfo López Mateos, la respuesta institucional no llegó a tiempo. Habitantes de ocho ejidos decidieron organizarse y realizar por cuenta propia la limpieza de aproximadamente 40 kilómetros de líneas eléctricas para evitar más interrupciones.
Los pobladores llevaron herramientas y, durante varios días, retiraron árboles y ramas que interferían con el tendido eléctrico. Según autoridades locales, los apagones eran diarios e incluso llegaron a permanecer una semana completa sin energía, lo que motivó la acción comunitaria.
A pesar del esfuerzo, los habitantes consideran injusto no recibir compensación, ya que anteriormente estos trabajos eran remunerados. Señalan que, aunque ya informaron a las autoridades correspondientes, no tienen certeza de obtener un pago, mientras continúan enfrentando un servicio eléctrico deficiente.
