Más de cuatro mil millones de personas enfrentan escasez severa de agua y amplias regiones ya no pueden recuperar sus reservas hídricas.
Nueva York (Marcrix Noticias).— La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que el planeta ha entrado en una etapa de bancarrota hídrica global, caracterizada por daños irreversibles en ríos, acuíferos, glaciares y humedales, lo que pone en riesgo directo la seguridad alimentaria, la estabilidad social y el acceso al agua potable de miles de millones de personas.
De acuerdo con el Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH), más de cuatro mil millones de personas enfrentan escasez severa de agua al menos un mes al año, mientras que el 75% de la población mundial vive en países con inseguridad hídrica o condiciones críticas.
El informe define la bancarrota hídrica global como un estado sistémico en el que la extracción de agua supera de forma permanente la capacidad natural de recarga, provocando la pérdida definitiva del capital natural asociado al agua. A diferencia del estrés hídrico, este escenario impide que las regiones afectadas recuperen sus niveles históricos de abastecimiento.
Datos citados por Reuters indican que 170 millones de hectáreas de cultivos irrigados, una superficie mayor a la de Irán, enfrentan altos niveles de estrés hídrico. La degradación del suelo, el agotamiento de acuíferos y el cambio climático generan pérdidas económicas anuales superiores a 300 mil millones de dólares.
En los últimos 50 años, la Universidad de las Naciones Unidas documentó la pérdida de 410 millones de hectáreas de humedales y un descenso sostenido en el 70% de los principales acuíferos del planeta. Actualmente, tres mil millones de personas y más de la mitad de la producción alimentaria mundial dependen de zonas donde el almacenamiento de agua es inestable o decreciente.
Causas estructurales del colapso hídrico
Las principales causas identificadas son la sobreexplotación de acuíferos y cuerpos de agua superficiales, impulsada por la demanda agrícola, industrial y urbana, además de la contaminación, el cambio climático, la deforestación y políticas públicas inadecuadas. El crecimiento demográfico desigual amplifica la presión sobre sistemas ya agotados.
Kaveh Madani, director del instituto, señaló: “Muchas regiones están viviendo por encima de sus posibilidades hídricas y muchos sistemas críticos ya están en bancarrota”.
Consecuencias sociales y regiones más afectadas
La bancarrota hídrica global tiene efectos directos en el desplazamiento de poblaciones, el aumento del riesgo de conflicto y el deterioro de las condiciones de vida. Mil millones de personas habitan zonas donde el suelo se hunde por el agotamiento de acuíferos, mientras 2 mil 200 millones carecen de acceso seguro al agua potable.
El rector de la Universidad de las Naciones Unidas, Tshilidzi Marwala, advirtió: “La bancarrota hídrica se ha convertido en un motor de fragilidad, desplazamiento y conflicto”.
Las regiones más afectadas incluyen Oriente Medio y el Norte de África, el sur de Asia y el suroeste de Estados Unidos, donde ríos como el Colorado presentan una sobreasignación histórica y déficits prolongados.
El informe urge a la comunidad internacional a abandonar la gestión reactiva y adoptar políticas adaptadas a la bancarrota hídrica, priorizando la prevención de daños irreversibles, la redefinición de derechos de uso y la transformación de sectores intensivos como la agricultura y la industria.
