El explorador Robbie Schmittner estudia si una red de fracturas conecta la laguna de José María Morelos con otras zonas de la Península de Yucatán

José María Morelos (Marcrix Noticias).- Una posible fractura subterránea en Chichankanab es investigada por el explorador y especialista en buceo de cuevas Robbie Schmittner, quien realiza trabajos de monitoreo para determinar si la laguna ubicada en la zona maya de Quintana Roo forma parte de una extensa red de estructuras geológicas conectadas con el acuífero de la Península de Yucatán.

Las investigaciones se desarrollan en comunidades de Yucatán y en localidades como Dziuché y San Marcos, pertenecientes al municipio de José María Morelos, donde se buscan indicios sobre el comportamiento del agua subterránea.

De acuerdo con la hipótesis del especialista, una de las posibles fracturas partiría del Anillo de Cenotes, en las inmediaciones de Chicxulub, atravesaría la Sierra de Ticul y continuaría bajo el territorio peninsular hasta alcanzar la región de Chichankanab.

El explorador considera que esta formación podría pertenecer a un sistema de seis grandes estructuras geológicas relacionadas con la circulación del agua subterránea. Sin embargo, todavía no se ha comprobado que exista una conexión continua entre estos puntos.

Investigan posible conexión entre la laguna Chichankanab y el mar

Uno de los aspectos que busca esclarecer la investigación es si existe comunicación subterránea entre la laguna y el mar, una posibilidad que podría aportar nuevos conocimientos sobre el funcionamiento del sistema hidrológico regional.

Schmittner mencionó la presencia de estromatolitos en Chichankanab como uno de los elementos que considera relevantes para el estudio, debido a las condiciones ambientales en las que pueden desarrollarse estas estructuras formadas por comunidades de microorganismos.

El explorador también hizo referencia al registro de un tiburón martillo vivo en la laguna, un antecedente que, según su planteamiento, merece investigarse para comprender las características del ecosistema.

No obstante, ninguno de estos elementos demuestra por sí mismo la existencia de una conexión marina. Para establecerla serían necesarios estudios hidrogeológicos, mediciones de corrientes y análisis de las características químicas del agua.

Investigadores de la UNAM aportan evidencias sobre el origen de la laguna

Las investigaciones sobre Chichankanab también han recibido aportaciones de especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En octubre de 2026, investigadores de la Unidad Académica de Estudios Territoriales Yucatán, perteneciente al Instituto de Geografía, difundieron un estudio sobre el origen geológico de este sistema lagunar.

Los especialistas realizaron mediciones de altitud y elaboraron cinco perfiles transversales en diferentes sectores de la laguna. Los resultados mostraron diferencias de elevación de entre 17 y 23 metros entre sus márgenes, con mayores alturas en el costado oriental.

Estas características respaldan la interpretación de que Chichankanab se formó mediante procesos de fracturación tectónica durante el Pleistoceno medio-superior.

De acuerdo con los investigadores, el desplazamiento de bloques de terreno dio origen a una depresión que posteriormente fue modificada por la disolución de las rocas calcáreas y el afloramiento del agua subterránea.

Este estudio aporta evidencia sobre la formación geológica de la laguna, pero no confirma la conexión con el mar que actualmente plantea Schmittner.

Proyecto MAYAS busca conocer las rutas del agua subterránea

Los trabajos encabezados por Schmittner forman parte de una investigación más amplia denominada Proyecto MAYAS, orientada a identificar las principales estructuras que permiten la circulación del agua bajo la Península de Yucatán.

La iniciativa cuenta con respaldo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y contempla exploraciones subacuáticas, estudios geofísicos, análisis químicos y mediciones de corrientes.

Entre las estructuras investigadas se encuentran el Anillo de Cenotes, la Sierra de Ticul y distintas zonas de fracturación en Quintana Roo.

El proyecto contempla un programa de investigación de al menos cinco años, con el propósito de ampliar el conocimiento del acuífero regional e identificar áreas vulnerables a la contaminación.

La información obtenida podría contribuir a desarrollar estrategias para proteger cenotes, humedales, lagunas y otros ecosistemas que dependen de los recursos hídricos subterráneos.

Por ahora, la posible conexión entre Chichankanab y el mar permanece como una hipótesis en estudio, sin resultados científicos concluyentes que permitan confirmar su existencia.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

No puedes copiar el contenido de esta página