Hijo del expresidente Lázaro Cárdenas, fundador del PRD y tres veces candidato presidencial; su lucha contra el sistema político del PRI marcó la transición democrática de México.

Ciudad de México (Marcrix Noticias).– Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fue una de las figuras más importantes de la política mexicana contemporánea, reconocido por encabezar la ruptura con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), impulsar la creación del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y abrir camino a la participación de la izquierda en las instituciones de gobierno.

Nació el 1 de mayo de 1934 en la Ciudad de México. Fue hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río, quien gobernó México de 1934 a 1940, y de Amalia Solórzano Bravo. Desde joven estuvo vinculado a la vida política nacional, aunque su formación profesional estuvo enfocada en la ingeniería civil.

Estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y participó en proyectos de infraestructura y desarrollo regional, entre ellos los trabajos relacionados con la cuenca del río Balsas y la construcción de la presa La Villita, antes de consolidar su carrera en la administración pública.

Su trayectoria política comenzó dentro del PRI, partido en el que ocupó distintos cargos. En 1976 fue elegido senador por Michoacán y posteriormente se desempeñó como gobernador de ese estado entre 1980 y 1986, siguiendo una trayectoria que también había recorrido su padre.

Sin embargo, su papel en la historia política de México cambió durante la década de 1980, cuando comenzó a cuestionar la concentración del poder, las decisiones internas del PRI y la falta de mecanismos democráticos para elegir a sus dirigentes y candidatos.

En 1986 impulsó, junto con Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y otros políticos, la Corriente Democrática del PRI, un movimiento que buscaba modificar las prácticas del partido gobernante y promover una mayor participación de sus militantes.

Las diferencias con la dirigencia priista aumentaron durante el proceso de selección del candidato presidencial para las elecciones de 1988, particularmente por la designación de Carlos Salinas de Gortari. Ante esta situación, Cárdenas rompió con el PRI y encabezó una nueva alternativa política.

En 1988 se convirtió en candidato presidencial del Frente Democrático Nacional (FDN), una coalición de partidos y organizaciones que reunió a distintos sectores de izquierda y a ciudadanos inconformes con el sistema político mexicano.

Aquella elección quedó marcada por la llamada caída del sistema de cómputo electoral y las denuncias de irregularidades en el conteo de votos. Aunque los resultados oficiales dieron la victoria a Carlos Salinas de Gortari, Cárdenas cuestionó el proceso y encabezó movilizaciones para exigir transparencia y respeto al sufragio.

La elección de 1988 se convirtió en uno de los episodios más importantes de su trayectoria, al consolidarlo como una de las principales figuras de oposición al régimen priista y fortalecer las demandas de apertura democrática en México.

Un año después, el 5 de mayo de 1989, participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática, junto con Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, Heberto Castillo y otros dirigentes provenientes de distintas corrientes políticas.

El PRD se convirtió en una de las principales fuerzas de izquierda del país y permitió articular movimientos sociales, organizaciones ciudadanas y grupos políticos que buscaban competir electoralmente con el PRI.

Cárdenas volvió a contender por la Presidencia de México en 1994, cuando fue derrotado por Ernesto Zedillo, y posteriormente participó en las elecciones del año 2000, en las que resultó ganador Vicente Fox, candidato del Partido Acción Nacional (PAN).

Aunque nunca llegó a la Presidencia de la República, consiguió uno de sus triunfos políticos más importantes en 1997, cuando fue elegido como el primer jefe de Gobierno del Distrito Federal mediante voto popular, después de décadas en las que el titular del gobierno capitalino era designado por el presidente de México.

Su victoria representó un avance para la oposición y abrió una nueva etapa en la administración política de la capital del país. Permaneció en el cargo hasta 1999, cuando dejó el gobierno para participar nuevamente en la contienda presidencial.

A lo largo de su trayectoria, Cárdenas defendió la democratización de las instituciones, la soberanía nacional, la protección de los recursos energéticos y una mayor participación ciudadana en las decisiones públicas.

También mantuvo posiciones críticas frente a distintas reformas económicas y políticas, particularmente aquellas relacionadas con el sector energético, al considerar que los recursos estratégicos debían permanecer bajo control de la nación.

Con el paso de los años, sus diferencias con la dirigencia del PRD se profundizaron y en 2014 renunció al partido que había contribuido a fundar, después de cuestionar su funcionamiento interno y el rumbo que había tomado la organización.

En reconocimiento a su trayectoria, recibió en 2011 la Medalla Belisario Domínguez, una de las máximas distinciones otorgadas por el Senado de la República, por sus aportaciones a la vida democrática y al servicio público.

Cuauhtémoc Cárdenas también fue autor de obras sobre política, historia y desarrollo nacional, entre ellas Sobre mis pasos, Cárdenas por Cárdenas y Por una democracia progresista.

Su trayectoria estuvo vinculada con el surgimiento de una nueva generación de dirigentes de izquierda, entre ellos Andrés Manuel López Obrador, quien posteriormente encabezaría el PRD y llegaría a la Presidencia de México, así como Claudia Sheinbaum, quien participó en movimientos democráticos vinculados con aquella etapa política.

El principal legado de Cuauhtémoc Cárdenas fue su contribución a la apertura del sistema político mexicano, mediante la organización de la oposición, la defensa del voto y la construcción de alternativas electorales que modificaron la competencia por el poder en el país.

Su participación en la elección de 1988, la fundación del PRD y su triunfo en el Distrito Federal en 1997 marcaron momentos decisivos en la transición democrática de México y consolidaron su lugar como uno de los principales referentes históricos de la izquierda nacional.

En su vida personal, Cuauhtémoc Cárdenas estuvo casado durante 58 años con Celeste Batel, quien falleció el 19 de octubre de 2021. La pareja tuvo tres hijos: Lázaro, Cuauhtémoc y Camila Cárdenas Batel.

Su hijo Lázaro Cárdenas Batel también desarrolló una trayectoria política, al desempeñarse como gobernador de Michoacán entre 2002 y 2008 y ocupar posteriormente distintos cargos en la administración pública federal.

La familia Cárdenas mantuvo una importante presencia en la historia política mexicana, desde el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río hasta la participación de Cuauhtémoc en la transición democrática y la trayectoria pública de sus descendientes.

Cuauhtémoc Cárdenas falleció el 28 de octubre de 2026 en el Hospital Ángeles Metropolitano de la Ciudad de México, donde permanecía hospitalizado. De acuerdo con información difundida por fuentes cercanas, había sido atendido por un diagnóstico de rotavirus, aunque la causa exacta de su fallecimiento no ha sido confirmada oficialmente.

Sus restos fueron trasladados al Panteón Francés de San Joaquín, ubicado sobre la Calzada Legaria, en la Ciudad de México, donde se realizan los servicios funerarios este jueves 29 de octubre.

Su fallecimiento cierra una trayectoria de varias décadas marcada por la oposición al sistema político del PRI, la defensa del voto y la construcción de alternativas electorales para la izquierda mexicana.

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