Aunque vive en situación de calle, Luis Baas busca diariamente su sustento recolectando latas y envases de plástico; su afición por el arte y la historia lo llevó ahora a pintar piedras de la ciclovía.
José María Morelos, Quintana Roo.— Luis Baas es conocido en José María Morelos como una persona en situación de calle. Sin embargo, quienes lo conocen señalan que no suele pedir dinero a la gente y que todos los días busca la manera de conseguir su sustento mediante la recolección de latas y envases de plástico.
El hombre, de alrededor de 35 años, recorre las calles y las inmediaciones de la carretera federal 184 para reunir materiales que posteriormente vende y con lo obtenido compra sus alimentos.
Pero detrás de esta actividad también existe una persona con un particular interés por el arte y la historia. Luis suele acudir a la biblioteca para leer biografías de pintores, escultores y científicos, por lo que quienes han convivido con él destacan sus conocimientos en estas áreas.
Encuentra animales en las piedras
Lo que llamó la atención de habitantes este jueves fue una actividad distinta. Luis se encontraba en la ciclovía, donde comenzó a pintar algunas de las piedras que permanecen a la orilla del camino.
Según quienes observaron su trabajo, el hombre encuentra en las formas de las piedras figuras que le recuerdan a diferentes animales, como conejos, gatos, perros y tortugas, y utiliza pintura para resaltar esas formas.
Durante buena parte de la mañana permaneció concentrado en esta actividad, pintando con tranquilidad las piedras que encontraba a su paso.
La escena llevó inicialmente a algunas personas a pensar que se trataba de un trabajo realizado por el Ayuntamiento, debido a que Luis permaneció durante varias horas en la zona realizando las pinturas.
Ayuntamiento aclara que no trabaja para el municipio
Sin embargo, durante la tarde de este jueves, el área de Comunicación Social del Ayuntamiento confirmó que Luis Baas no trabaja para el municipio y tampoco cuenta con un contrato para pintar las piedras de la ciclovía.
El hombre fue abordado con la intención de conocer más sobre su actividad, pero no respondió a las preguntas y continuó concentrado en su trabajo.
En ese momento se encontraba pintando una piedra cuya forma, según quienes presenciaron la escena, le había permitido identificar la figura de una tortuga.
Así, entre la recolección de materiales para conseguir alimentos y sus visitas a la biblioteca para acercarse al conocimiento, Luis Baas encontró una peculiar manera de expresar su interés por el arte: transformar las piedras que otros pasan por alto en figuras de animales.
