El Senado aprobó disminuir de 44 a 40 horas semanales el tiempo de trabajo sin reducir salarios, una de las principales propuestas de Lula da Silva rumbo a la segunda vuelta presidencial
Redacción (Marcrix Noticias).– El Senado de Brasil aprobó una reforma constitucional para reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales sin recorte salarial, una medida impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva que representa un avance para su agenda laboral a pocos días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
La iniciativa contempla poner fin al esquema conocido como jornada “6 por 1”, en el que los trabajadores laboran seis días y descansan uno, para ampliar el tiempo de descanso semanal. La propuesta se ha convertido en una de las principales banderas de campaña de Lula, quien busca la reelección frente al opositor Flávio Bolsonaro.
La aprobación legislativa representa un triunfo político para el mandatario, al conseguir el respaldo del Senado para una de sus promesas centrales en materia laboral en plena contienda electoral. El resultado también obligó a la oposición a tomar posición sobre una demanda histórica de los trabajadores brasileños.
La propuesta fue avalada en dos votaciones consecutivas durante la misma sesión. Incluso Bolsonaro, quien inicialmente se oponía a la reforma, cambió de postura y emitió su voto de manera telemática mientras participaba en actividades de campaña en Porto Alegre.
El giro provocó críticas de legisladores oficialistas, quienes cuestionaron la postura del candidato opositor y advirtieron sobre el riesgo de que la medida enfrente obstáculos en el futuro.
La portavoz del Gobierno en el Senado, Teresa Leitão, llamó a mantener la vigilancia para evitar posibles retrocesos, al señalar que todavía existen sectores que no respaldan la reforma.
Millones de trabajadores, beneficiados
De acuerdo con estimaciones sindicales, alrededor de 22 millones de trabajadores podrían beneficiarse con la reducción de la jornada, que busca garantizar más tiempo para el descanso, la convivencia familiar y el cuidado personal, sin afectar sus ingresos.
Tras la aprobación, Lula calificó la iniciativa como una “conquista histórica” y sostuvo que quienes contribuyen diariamente al desarrollo de Brasil también merecen disponer de más tiempo para vivir.
El mandatario ha colocado esta propuesta en el centro de su agenda laboral, con el argumento de mejorar las condiciones de vida de la población trabajadora.
Sin embargo, la reforma también enfrenta cuestionamientos de sectores empresariales. La Federación de Comercio de São Paulo prevé que la medida podría elevar hasta 22 por ciento el costo de la hora trabajada y provocar la pérdida de hasta 1.2 millones de empleos, proyecciones que han sido rebatidas por legisladores oficialistas.
Desde el Senado, el presidente de la Cámara alta, Davi Alcolumbre, destacó el alcance social de la iniciativa, mientras que otros legisladores pidieron diálogo con el sector productivo para reducir posibles impactos económicos.
La aprobación ocurre en un momento decisivo para Lula, quien se juega la continuidad de su proyecto político en las urnas. Con la reducción de la jornada laboral como una de sus principales propuestas, el presidente suma un avance legislativo que puede fortalecer su discurso electoral, aunque la aplicación de la reforma y sus efectos económicos seguirán en el centro del debate político brasileño.
