Estudios citados por la ONU detectaron glifosato en agua de Mérida y otras zonas de la Península, incluida agua destinada al consumo humano.Uso de glifosato amenaza el agua subterránea de Mérida

Estudios citados por la ONU detectaron el herbicida en agua de la Península de Yucatán, incluida Mérida

Mérida (Marcrix Noticias).- El uso de glifosato y otros plaguicidas representa un riesgo para la calidad del agua subterránea en Mérida y otras zonas de la Península de Yucatán, donde estudios recientes han detectado residuos de estos compuestos incluso en agua destinada al consumo humano.

Un informe retomado por el relator especial de la ONU sobre sustancias tóxicas advierte que la contaminación por agroquímicos ya no se limita a campos agrícolas, pues también se han encontrado residuos en cenotes, pozos, agua embotellada, colmenas y ecosistemas costeros de la región.

En el caso de Mérida, documentación del Congreso de Yucatán cita estudios de la Universidad Veracruzana que reportaron concentraciones de glifosato de 0.35 microgramos por litro, por encima del parámetro de 0.1 microgramos por litro usado en la Unión Europea para agua de consumo humano.

Acuífero vulnerable por características del suelo

La preocupación es mayor en Yucatán debido a las características del subsuelo kárstico, que facilita la filtración de sustancias desde la superficie hacia el acuífero.

Ese mismo sistema subterráneo abastece buena parte del agua utilizada por la población, por lo que especialistas y organizaciones han insistido en reforzar la vigilancia de agroquímicos y mejorar los mecanismos de saneamiento.

El Gobierno de Yucatán anunció recientemente una mesa interinstitucional para fortalecer el monitoreo de la calidad del agua y coordinar acciones de saneamiento, aunque el comunicado oficial se enfocó principalmente en cuerpos de agua urbanos y no específicamente en glifosato.

ONU advierte fallas en vigilancia

El informe internacional también señala deficiencias en la vigilancia sanitaria y rezagos en la regulación de plaguicidas, además de impactos documentados sobre comunidades rurales y apícolas de la Península.

Además del glifosato, investigaciones realizadas en Yucatán han identificado el uso de otros agroquímicos considerados altamente tóxicos, algunos de ellos prohibidos, lo que amplía la preocupación sobre sus efectos acumulativos en el ambiente y el agua.

Especialistas han advertido que la contaminación del acuífero no debe tratarse únicamente como un problema ambiental, sino también como un asunto de salud pública, debido a la dependencia de la población yucateca del agua subterránea.

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