El 62 por ciento de la Generación Z y los milénicos considera que el costo de una casa dificulta formar una familia; muchos recortan gastos básicos para pagarla

Internacional (Marcrix Noticias).- El aumento de los precios de las viviendas y las rentas está obligando a millones de personas a replantear sus planes de vida, desde tener hijos hasta cubrir sus necesidades básicas. Un estudio de Hábitat para la Humanidad señala que el 62 por ciento de las personas de la Generación Z y los milénicos considera que el costo de la vivienda es un obstáculo para formar una familia, frente al 56 por ciento de la población mundial.

La investigación, titulada “Un hogar, pero ¿a qué costo?”, se realizó con encuestas a 30 mil personas de 22 países. Entre los resultados destaca que el 75 por ciento de los participantes ha tenido que reducir gastos en alimentación, atención médica y otras decisiones importantes para poder cubrir el costo de su vivienda.

El impacto también alcanza a las familias con hijos. Seis de cada diez madres y padres encuestados consideran que los precios de las casas y las rentas limitan las oportunidades de futuro de sus hijos, lo que refleja la preocupación por las dificultades económicas que enfrentan las nuevas generaciones para acceder a un hogar.

Además de afectar la economía familiar, el problema repercute en el bienestar emocional. El 35 por ciento de las personas consultadas identifica los gastos de vivienda como su principal fuente de estrés. Asimismo, el 28 por ciento de quienes rentan considera que sus condiciones habitacionales perjudican su salud, en comparación con el 19 por ciento de quienes cuentan con una propiedad.

Pese a estas dificultades, la investigación destaca la importancia de tener un lugar adecuado para vivir. El 89 por ciento de los participantes considera que disponer de una vivienda segura, cómoda y confiable contribuye a mantener una buena salud mental. Sin embargo, el acceso a estas condiciones continúa siendo complicado para una parte importante de la población.

La incertidumbre también se refleja en la posibilidad de conservar un hogar ante una emergencia económica. El 48 por ciento de los encuestados tendría dificultades para mantener su estabilidad habitacional si enfrentara un imprevisto, mientras que el 40 por ciento afirma que no encuentra opciones de vivienda más seguras a su alcance. Además, el 56 por ciento considera que el sistema habitacional de su país no funciona adecuadamente.

Las dificultades son mayores entre los sectores con menos recursos. El estudio indica que el 89 por ciento de quienes viven en asentamientos informales ha recortado gastos esenciales para pagar su vivienda, porcentaje que alcanza el 85 por ciento entre las personas de menores ingresos y el 81 por ciento entre las generaciones más jóvenes. En cuanto a la posibilidad de comprar una casa, el 42 por ciento de los encuestados en Estados Unidos y el 56 por ciento en Canadá no espera convertirse en propietario en ningún momento de su vida.

La insatisfacción con las condiciones habitacionales también varía según el país. En Costa de Marfil, el 66 por ciento de los participantes expresó inconformidad con su situación de vivienda, mientras que en Etiopía la cifra fue del 63 por ciento, frente al promedio mundial del 35 por ciento. La investigación incluyó participantes de países como México, Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Guatemala, Reino Unido, Australia y Sudáfrica, entre otros, y expone cómo el costo de tener un hogar influye en las decisiones familiares, económicas y personales.

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