La quema de más de tres toneladas de cocaína por la Marina generó una intensa humareda y fuertes olores este jueves que alcanzaron escuelas y comercios.
Chetumal (Marcrix Noticias).– Una enorme nube de humo negro sorprendió la mañana de este jueves a habitantes de Chetumal, luego de que elementos de la Secretaría de Marina (Semar) realizaran la incineración de más de tres toneladas de cocaína en instalaciones militares ubicadas sobre la avenida Insurgentes, provocando fuertes olores y preocupación entre vecinos, estudiantes y comerciantes de la zona.
La intensa humareda comenzó a extenderse por distintos puntos de la capital de Quintana Roo y fue visible desde varias colonias, lo que generó inquietud entre ciudadanos que desconocían inicialmente el origen del humo.
Uno de los puntos más afectados fue el Colegio de Bachilleres Plantel 2, donde alumnos y maestros se sorprendieron al observar cómo la densa columna de humo llegaba hasta las instalaciones educativas, acompañada de un olor penetrante.
La incineración se llevó a cabo en las instalaciones del 25 Batallón de Infantería de Marina, ubicadas sobre la avenida Insurgentes, entre las avenidas Chetumal y Constituyentes del 74, una zona cercana a escuelas y establecimientos comerciales como Soriana, Bodega Aurrerá, Coppel y Banco Azteca.
Los vecinos reportaron molestias por los fuertes olores que se dispersaron con el humo, mientras que algunos ciudadanos señalaron posibles síntomas de intoxicación relacionados con la exposición a los vapores.
De acuerdo con información difundida por las autoridades, la actividad correspondió a la destrucción de 3 mil 65 paquetes de cocaína, relacionados con un aseguramiento realizado en mayo de 2024 frente a las costas de Quintana Roo.
La droga incinerada equivale aproximadamente a 4.3 millones de dosis, con un valor estimado de 85 millones de dólares, según los datos proporcionados por las autoridades.
Las autoridades destacaron que la destrucción de estos narcóticos forma parte de las acciones coordinadas para combatir el tráfico de drogas y evitar que millones de dosis lleguen a las calles.
No obstante, la magnitud de la humareda y su dispersión hacia zonas habitadas generaron cuestionamientos entre los ciudadanos sobre las medidas de seguridad y los protocolos ambientales aplicados durante este tipo de procedimientos.
Entre las principales preocupaciones se encuentra la cercanía de las instalaciones militares con centros educativos, comercios y viviendas, cuyos ocupantes estuvieron expuestos al humo y los olores producidos durante la incineración.
