El ‘Cañonero de Colima’ destacó en el Toreo de Cuatro Caminos y llevó su carrera hasta Japón, donde luchó durante más de 15 años.

Ciudad de México (Marcrix Noticias).– José Guadalupe Fuentes Ochoa, mejor conocido como ‘Baby Face’, una de las figuras de la lucha libre mexicana, murió ayer viernes 25 de septiembre a los 79 años, después de una trayectoria de más de tres décadas dentro de los cuadriláteros.

La noticia fue confirmada por El Hijo del Santo a través de sus redes sociales, donde publicó un mensaje para despedir al luchador, a quien recordó como una “gran figura de la lucha libre mexicana y entrañable compañero de profesión”.

“Descanse en paz. Nuestro más sentido pésame a su familia, amigos y a toda la familia de la lucha libre”, expresó.

Hasta el momento no se han dado a conocer las causas del fallecimiento.

José Guadalupe Fuentes Ochoa nació el 31 de agosto de 1947 en Colima y encontró en la lucha libre una oportunidad para ayudar económicamente a su familia.

Se preparó bajo las enseñanzas de luchadores como Luis Canales, Shadito Cruz y Felipe Ham Lee, antes de debutar profesionalmente en 1970 en Mazatlán, Sinaloa.

Durante sus primeros años utilizó el nombre de ‘Bombero Fuentes’, pero alrededor de 1974 adoptó definitivamente el personaje de ‘Baby Face’. Su estilo rudo y la fuerza de sus golpes también le valieron los sobrenombres de ‘El Cañonero de Colima’ y ‘El Bombardero’.

Fue parte de los primeros años de la Universal Wrestling Association (UWA), donde se consolidó como una de las figuras del circuito de los Independientes y tuvo en el Toreo de Cuatro Caminos uno de los principales escenarios de su carrera.

Durante la década de 1980 integró ‘Los Tigres del Ring’ junto con Scorpio y Luis Mariscal. La tercia enfrentó a agrupaciones como Los Misioneros de la Muerte y a luchadores como Canek, Dos Caras y Villano III.

Uno de los momentos más importantes de su trayectoria ocurrió el 27 de diciembre de 1981, cuando derrotó a Alfonso Dantés en el Toreo de Cuatro Caminos y conquistó el Campeonato Nacional de Peso Semicompleto.

‘Baby Face’ mantuvo el campeonato durante aproximadamente un año y siete meses, periodo en el que defendió el cinturón frente a rivales como Fantasma, Mano Negra, Impacto y Enrique Vera. Su reinado terminó en julio de 1983, cuando Mano Negra se quedó con el título.

Su carrera también alcanzó proyección internacional, principalmente en Japón. El propio luchador relató que durante más de 15 años realizó viajes al país asiático, donde tuvo actividad con empresas como New Japan Pro Wrestling y All Japan Pro Wrestling.

En esas giras compartió funciones con figuras como Antonio Inoki, Tiger Mask, Dynamite Kid, Bret Hart y Abdullah the Butcher.

El 1 de agosto de 1982 hizo pareja con Canek para disputar los primeros campeonatos mundiales de parejas de la UWA frente a Riki Choshu y Gran Hamada, quienes finalmente obtuvieron los cinturones.

Su trayectoria también llegó al cine y en 1990 participó en “La verdad de la lucha”, producción en la que aparecieron otras figuras del pancracio mexicano.

Después de 32 años de carrera, una lesión llevó a ‘Baby Face’ a retirarse definitivamente de los cuadriláteros en el año 2000, aunque su relación con la lucha libre continuó desde otra de sus grandes pasiones: la gastronomía.

Sus constantes viajes a Japón despertaron su interés por la cocina del país asiático. Durante sus días libres se acercaba a restaurantes para conocer algunas de sus técnicas de preparación, conocimientos que posteriormente llevó a México.

Junto con Súper Astro participó en la creación de ‘El Cuadrilátero’, una tortería inspirada en el mundo de la lucha libre. Más adelante, con ayuda de su compadre y también luchador Baby Richard, desarrolló su propio negocio cerca de la Arena México.

En Doctor Carmona y Valle 17, en la colonia Doctores de la Ciudad de México, comenzó vendiendo gorditas y huaraches, pero posteriormente incorporó los arroces que se convirtieron en una de las especialidades del establecimiento.

El negocio, conocido como ‘Los Arroces del Baby Face’, llegó a ofrecer más de 35 preparaciones, varias de ellas bautizadas con nombres de reconocidos luchadores.

De esta manera, José Guadalupe Fuentes Ochoa mantuvo hasta fuera del cuadrilátero el vínculo con el deporte que marcó su vida, luego de una carrera que lo llevó desde los principales escenarios de la lucha libre mexicana hasta Japón.

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