CISVAC Fundación A.C. señala que hasta 80% de los mexicanos repatriados recibe tarjetas sin saldo, lo que complica su traslado y deja a algunos varados en Cancún y otros puntos del estado.
Cancún (Marcrix Noticias)-Quintana Roo se ha convertido en uno de los principales puntos de llegada de mexicanos deportados de Estados Unidos, situación que ha comenzado a generar una problemática social ante la falta de recursos, documentación y espacios de atención para quienes arriban al estado.
Marilyn Torres Leal, presidenta de CISVAC Fundación A.C., señaló que una parte importante de los connacionales deportados llega a través de los aeropuertos de Quintana Roo, principalmente el de Tulum, y posteriormente se traslada hacia Cancún para intentar continuar su camino hacia sus lugares de origen.
Explicó que los deportados reciben una tarjeta con un apoyo de 2 mil pesos para su transportación; sin embargo, aseguró que en los casos atendidos recientemente cerca del 80 por ciento llegó sin recursos disponibles en la tarjeta, por lo que algunas personas quedan varadas en las centrales de autobuses.
“Llegas norteado, literalmente”, relató Torres Leal, al señalar que muchos permanecieron durante años en Estados Unidos y regresan sin identificación vigente, dinero, vivienda o una red familiar inmediata en Quintana Roo.
La fundación ha atendido en lo que va del año a aproximadamente mil 840 personas, principalmente connacionales, aunque también ha brindado orientación a extranjeros. Entre los servicios se encuentra la impresión de documentos como la CURP, orientación para trámites, búsqueda de empleo y asesoría para regresar a sus lugares de origen.
Torres Leal estimó que alrededor del 20 por ciento de los deportados que llegan a Quintana Roo podría permanecer en el estado, atraído por las oportunidades laborales relacionadas con la actividad turística, aunque muchos enfrentan dificultades para incorporarse al mercado laboral por la falta de documentación.
Advirtió que algunos terminan durmiendo en parques, espacios públicos o inmediaciones de centrales de autobuses, debido a que Cancún no cuenta actualmente con una casa del migrante. Por ello, CISVAC trabaja en un proyecto para habilitar un espacio de atención, con una primera etapa estimada en seis millones de pesos y capacidad total para atender a más de 400 personas.
La presidenta de la fundación consideró necesario conocer cuántas personas deportadas permanecen en Quintana Roo y establecer mecanismos de coordinación entre los distintos niveles de gobierno para atender esta problemática social.
