Decenas de personas se reunieron sobre el puente María Valeria, destruido durante la guerra y reconstruido décadas después.
Esztergom, Hungría / Sturovo, Eslovaquia (Marcrix Noticias).- Un puente que durante décadas simbolizó separación y conflicto se convirtió este sábado en escenario de convivencia, luego de que habitantes de Hungría y Eslovaquia compartieran un desayuno sobre el puente María Valeria, construido sobre el río Danubio.
Decenas de mesas fueron colocadas a lo largo del cruce que conecta la ciudad húngara de Esztergom con Sturovo, en Eslovaquia, donde vecinos de ambos lados se reunieron para conversar, comer y establecer nuevos lazos.
Los asistentes fueron organizados de acuerdo con sus intereses y los idiomas que hablan, con el objetivo de facilitar conversaciones y fomentar nuevas amistades entre habitantes de ambas comunidades.
Un puente marcado por la guerra
El puente María Valeria tiene una historia directamente ligada a los conflictos europeos del siglo XX. Fue inaugurado originalmente en 1895, pero resultó destruido en distintas etapas de su historia.
A finales de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, tropas alemanas en retirada volaron tres de sus secciones centrales.
La estructura permaneció inutilizada durante casi 60 años, periodo en el que los habitantes tuvieron que recurrir a transbordadores para cruzar la frontera entre ambos países. El puente finalmente fue reconstruido y reabierto en 2001.
Croissants, café y conversaciones sobre el Danubio
Durante la jornada de este sábado, el escenario fue completamente distinto. Sobre el puente se instalaron mesas donde los participantes compartieron croissants, jamón, queso y café mientras conversaban con personas del otro lado de la frontera.
Norbert Nagy, uno de los organizadores, consideró que los habitantes de Esztergom y Sturovo todavía podrían relacionarse más pese a la cercanía geográfica que existe entre ambas ciudades.
Uno de los asistentes, Mark Zelenak, señaló que durante el desayuno conoció a una persona del otro lado de la frontera y calificó la experiencia como positiva.
Una frontera abierta desde 2007
Hungría y Eslovaquia forman parte del espacio Schengen desde 2007, lo que permite el libre tránsito entre ambos países sin controles fronterizos permanentes.
Sin embargo, la relación entre ambas naciones ha atravesado episodios de tensión relacionados principalmente con la minoría húngara que vive en territorio eslovaco.
Los húngaros étnicos representan alrededor del 9% de los aproximadamente 5.5 millones de habitantes de Eslovaquia y muchos de ellos viven precisamente en Sturovo, ciudad conocida en húngaro como Parkany.
Algunos participantes sostuvieron que esas tensiones suelen tener un origen político más que social y aseguraron que las comunidades fronterizas mantienen una convivencia cotidiana.
El desayuno sobre el puente María Valeria buscó precisamente reforzar esa relación y transformar un espacio históricamente asociado con guerras y divisiones en un punto de encuentro entre dos pueblos vecinos.
