El Atlántico rompió un récord histórico al llegar al 12 de septiembre de 2026 sin registrar todavía su primer huracán de la temporada, en medio de una actividad ciclónica inusualmente baja y bajo la influencia de un fenómeno El Niño excepcionalmente fuerte.
La situación resulta particularmente atípica porque el 10 de septiembre marca climatológicamente el punto máximo de actividad de la temporada de huracanes en el Atlántico. Sin embargo, hasta el 12 de septiembre no se ha formado ningún ciclón con intensidad de huracán, estableciendo la espera más prolongada para el primer huracán desde que existen registros de la era satelital.
Récord en el Atlántico por El Niño
De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC), hasta el 12 de septiembre se han formado cinco tormentas con nombre: Arthur, Bertha, Cristóbal, Dolly y Edouard. Ninguna logró alcanzar la categoría de huracán.
La explicación principal está relacionada con el fortalecimiento de El Niño en el Pacífico. De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), este fenómeno genera condiciones atmosféricas que incrementan la cizalladura vertical del viento sobre el Atlántico tropical y el Caribe, dificultando que las tormentas se organicen y puedan intensificarse.

La cizalladura ocurre cuando la velocidad o dirección del viento cambia considerablemente con la altura. Cuando es demasiado fuerte, puede desorganizar las estructuras de las tormentas tropicales antes de que logren desarrollar un núcleo capaz de convertirse en huracán.
A este escenario se suma la presencia de aire seco y movimientos descendentes de la atmósfera, factores que también limitan el desarrollo de sistemas tropicales en la principal región de formación de huracanes, ubicada entre África y el Caribe.
El fenómeno podría extenderse
El comportamiento de 2026 también coincide con la evolución de El Niño. El Centro de Predicción Climática de NOAA informó el 10 de septiembre que existe una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027, mientras que algunos indicadores ya muestran anomalías superiores a los 3 grados Celsius en el Pacífico ecuatorial oriental.
El impacto sobre el Atlántico es evidente en los indicadores de actividad ciclónica. Al 12 de septiembre, el NHC reportaba un acumulado de energía ciclónica (ACE) de apenas 4.4 unidades, aproximadamente 93% por debajo del promedio climatológico para ese momento del año.
Sin embargo, la ausencia de huracanes hasta ahora no significa que el riesgo haya desaparecido para el Caribe, el Golfo de México o la costa este de Estados Unidos.
Los especialistas advierten que, conforme avance el otoño, un sistema tropical podría desarrollarse en zonas cercanas al Golfo de México o al Caribe, donde las condiciones pueden ser distintas a las existentes en la región principal de desarrollo del Atlántico.
Por ello, aunque 2026 ha establecido un récord por la tardanza en la formación del primer huracán, la temporada oficialmente se mantiene activa hasta el 30 de noviembre, por lo que las autoridades mantienen la vigilancia sobre cualquier zona de perturbación que pueda organizarse durante las próximas semanas.
