La obra contempla tres rompeolas, relleno artificial de arena y una duna en un tramo costero donde se han perdido más de 30 metros de playa; la autorización está sujeta a 19 condicionantes ambientales.
Playa del Carmen (Marcrix Noticias)-La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó de manera condicionada el proyecto “Restitución de la Playa Bahía del Carmen”, una intervención que contempla recuperar artificialmente un tramo de costa ubicado al norte de Playa del Carmen, entre los complejos hoteleros Tres Ríos y Blue Bay Grand Esmeralda.
La obra se desarrollará en el predio denominado Rancho Porvenir II, donde, de acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), la franja costera ha registrado una pérdida considerable de arena durante las últimas dos décadas.
El documento señala que desde 2004 se han perdido más de 30 metros de amplitud de playa, mientras que el proceso erosivo se habría intensificado a partir de 2019.
Construirán tres rompeolas y aportarán arena
La propuesta fue presentada ante la Semarnat en junio de 2023 por Alberto Ramón Bache Zaraluz y plantea la instalación de tres estructuras de protección paralelas a la línea de costa.
El objetivo de los rompeolas será modificar las condiciones del oleaje y favorecer la recuperación de la franja de arena frente al predio.
El proyecto también contempla realizar un relleno artificial de playa, para lo cual se utilizará material proveniente de un banco de arena marino localizado frente a Playa Mamitas, aproximadamente a 9.5 kilómetros del sitio donde se ejecutarán las obras.
Además, se prevé la construcción de una duna artificial y un vertedero o boca de desfogue, así como acciones específicas para preservar los manglares que existen en el área.
Autorización contempla 19 condicionantes
La autorización emitida por la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) no representa una aprobación sin restricciones.
La dependencia estableció 19 condicionantes y medidas de cumplimiento obligatorio que deberán atenderse durante las diferentes etapas del proyecto.
Para la preparación del sitio y la construcción de las obras se estableció una vigencia de seis años, mientras que las etapas de operación y mantenimiento tendrán una vigencia de hasta 30 años.
Entre los requisitos establecidos destaca que, antes de comenzar cualquier trabajo, el promovente deberá coordinarse con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), la Unidad Coordinadora de Participación Social y Transparencia de la Semarnat y las demás autoridades competentes para determinar si corresponde realizar un proceso de consulta indígena.
En caso de que la consulta proceda, deberá acreditarse su resultado mediante la documentación correspondiente. Si se determina que no es necesaria, también deberá presentarse el documento emitido por el INPI que sustente esa decisión.
Manglares quedan bajo vigilancia ambiental
La presencia de manglar en la zona también obligó a establecer medidas específicas dentro de la autorización.
La Semarnat ordenó conservar y proteger los mogotes de manglar existentes, además de solicitar una alternativa a la colocación de arriates que garantice la viabilidad de las acciones de conservación.
La medida deberá considerar la dinámica natural de este ecosistema y su vulnerabilidad frente a modificaciones que puedan afectarlo de manera directa o indirecta.
El promovente también tendrá que entregar evidencias del monitoreo del ecosistema de manglar realizado desde 2009 hasta la actualidad, como parte del seguimiento ambiental del proyecto.
