La menor demanda y los altos costos operativos presionan al sector durante la temporada baja.
Tulum(Marcrix Noticias).- La temporada baja comenzó a poner bajo presión a los hoteles de Tulum y la Riviera Maya, donde empresarios del sector ya analizan opciones para reestructurar créditos y ajustar sus operaciones ante la caída en la llegada de turistas.
De acuerdo con información publicada por El Economista, algunos hoteles ubicados en la zona costera registran niveles de ocupación de apenas entre 15 y 20 por ciento, mientras que los establecimientos bajo el esquema todo incluido rondan el 40 por ciento.
La reducción en la demanda ocurre en un periodo en el que los negocios enfrentan además importantes gastos para mantener sus operaciones. Entre ellos destacan los costos laborales y de servicios, obligaciones fiscales y las labores para retirar sargazo de las playas.
El manejo del sargazo representa uno de los mayores gastos para algunos establecimientos. Según los empresarios consultados, en determinados casos el costo de estas labores ha llegado a superar los 500 mil pesos semanales, lo que incrementa la presión financiera sobre los hoteles.
A este escenario se suma la competencia de las rentas vacacionales, que se han consolidado como una alternativa para los visitantes y representan otro reto para la industria hotelera tradicional.
Ante esta situación, algunos empresarios comenzaron a acercarse a instituciones financieras para negociar condiciones de sus créditos, con la intención de reducir la presión durante los meses de menor actividad y evitar afectaciones mayores en sus operaciones.
Los ajustes también buscan mantener las fuentes de empleo y garantizar que los establecimientos puedan continuar funcionando mientras atraviesan el periodo de menor demanda turística.
El sector confía en que el panorama comience a mejorar durante la segunda quincena de octubre, cuando se prevé un incremento gradual en el flujo de visitantes rumbo a la temporada invernal.
Para los hoteleros de Tulum, el principal reto será superar septiembre y llegar en mejores condiciones financieras a los meses de mayor ocupación, considerados fundamentales para la actividad económica y turística del destino.
