El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, reconoció que hubo una anomalía en el examen de ingreso en línea y afirmó que quienes posteriormente acreditaron la prueba presencial demostraron tener los conocimientos necesarios para ocupar un lugar.
Ciudad de México (Macrix Noticias).-El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leonardo Lomelí Vanegas, reconoció que los resultados del examen de control aplicado de manera presencial confirmaron que hubo una anomalía en la prueba de ingreso realizada en línea, aunque aseguró que el proceso posterior permitió identificar a los aspirantes que contaban con los conocimientos necesarios para ocupar un lugar en la institución.
Lomelí reconoció que existe una diferencia amplia entre los resultados obtenidos en el examen en línea y los registrados posteriormente en la evaluación de control, por lo que consideró que los resultados sí confirman que ocurrió una irregularidad.
“Sí creo que evidentemente el contraste es muy amplio. Entonces, sí, yo creo que se confirma que sí hubo una anomalía, que en gran medida se pudo corregir”, señaló.
El rector explicó que la UNAM todavía analiza los resultados y realizará cruces por carrera, además de revisar quiénes acudieron y quiénes no al examen presencial, antes de establecer conclusiones definitivas.
Sin embargo, al ser cuestionado sobre los aspirantes que presuntamente obtuvieron mejores resultados en la primera prueba y posteriormente registraron puntajes menores, Lomelí hizo una precisión que abrió un nuevo matiz en el caso.
“Yo diría que si en el pasado hicieron trampa, pero que si hicieron su mejor esfuerzo en el examen de control, pues sí merecían entrar”, respondió.
El rector sostuvo que la evaluación presencial permitió comprobar que quienes finalmente fueron admitidos podían acreditar por sí mismos los conocimientos requeridos para obtener un lugar en la máxima casa de estudios.
“Lo importante es que el examen de control permitió que tengamos la plena certeza de que están ingresando quienes tuvieron el número de aciertos que de acuerdo con los resultados del examen era el que les permitía acceder a ese lugar”, afirmó.
Lomelí rechazó, además, que la reducción de puntajes entre ambas pruebas pueda atribuirse necesariamente a que el examen de control haya sido más difícil. Según las mediciones disponibles, explicó, ambas evaluaciones tuvieron un grado de dificultad similar.
Entre los factores que podrían explicar la diferencia mencionó el tiempo transcurrido entre los exámenes —alrededor de dos meses y medio—, el periodo limitado que tuvieron los aspirantes para prepararse para la segunda evaluación y el estrés de volver a presentar una prueba de manera presencial.
La UNAM aún deberá concluir el análisis de los resultados para determinar con mayor precisión el alcance de las anomalías detectadas y sus efectos en el proceso de admisión.
